Slavia 2 - Barcelona 4 / El Barça se suma a la batalla
El equipo de Flick debe ganar al Copenhague y esperar en una última jornada de infarto. Fermín, con dos goles, volvió a brillar. Remontada ante un Slavia que se puso por delante. Golazo de Olmo. Pedri se fue lesionado.
La pareja Olmo-Femín, que tan bien funcionó en cuanto a juego en San Sebastián, a pesar de la derrota, no tuvo continuidad de inicio en Praga. Ante la ausencia de Lamine Yamal, sancionado, y el retorno de Raphinha, el técnico alemán optó por cambiar pieza por pieza y Roony Bardghji salió de inicio como extremo derecho. La otra gran novedad del equipo fue la ausencia de Cubarsí del once titular. El catalán llevaba días dando síntomas de debilidad en los duelos individuales y por eso Flick apostó por Gerard Martín para vigilar a Tomas Chory, un delantero tipo tanque de dos metros.
La intensidad del Slavia, que llevaba un mes sin competir oficialmente, acogotó al Barcelona desde el inicio. El equipo de Flick, como pasó en Anoeta, trató de hacer el segundo antes del primero y desatendió sus obligaciones defensivas y creativas, con Pedri convertido extrañamente en una máquina de perder balones ante la presión a la que le sometía Sanyang.
Los checos tenían dos vías para hacerle daño al equipo catalán: la intensidad, que la aplicaron a la perfección en los duelos de uno contra uno planteados por su entrenador, y las jugadas a balón parado, donde el Barça es una feria que ofrece múltiples versiones.
Así encajó el Barça dos goles en la primera parte, ambos de saque de esquina. El 1-0, con un balón colgado al primer palo que un atacante checo prolongó para que De Jong junto a Kusej introdujeran la pelota en la meta de Joan al unísono. El segundo, también de saque de esquina ya fue más lacerante. Lewandowski intentando proteger el primer palo le dio con el hombro para introducir el balón en su propia portería. Primer gol del polaco en esta edición de la Champions y casi primera pelota que tocaba con sentido en una primera parte desesperante. Luego, se resarció.
Entre esos dos goles, el Barcelona superó su pésimo juego gracias a la furia de Fermín, que primero empató el partido tras una gran jugada entre Eric, Raphinha y De Jong y luego puso en ventaja al equipo blaugrana con un golazo desde fuera del área.
Pero la concentración del Barcelona en un partido es comparable a la memoria del pescadito Dory en la película ‘Buscando a Nemo’. Dura unos dos segundos. Fermín puso por delante a su equipo a falta de un minuto para el descanso, tiempo más que sobrado para que el Barça cediera un saque de esquina absurdo que repitió una historia tantas veces vista antes: la de poner una alfombra roja al rival cuando tienes el partido en la mano e invitarle a la fiesta de nuevo.
Y la fiesta se rompió pronto porque cuando el Barcelona siguiendo las cabalgadas de De Jong, Pedri se rompió muscularmente y el Barça tuvo que reiniciarse sin su cerebro.
2-4. Marcus Rashford felicita a Robert Lewandowski por su tanto.Associated Press/LaPresseEntró Olmo por el lesionado Pedri y Rashford por Roony en cuanto el Barcelona perdió a su brújula, y cuando podía parecer que estaba más perdido, encontró el camino al triunfo. Primero con un disparo descomunal de Olmo a la escuadra para poner el 2-3 en el marcador, casi en el primera balón que tocaba, y cinco minutos después una internada del atacante inglés le permitió a Lewandowski sentenciar el partido gracias a la inestimable colaboración del portero local, un verdadero disparate de guardameta.
Esta vez, el Barça no hizo el canelo y supo aguantar las acometidas de los checos. Flick metió a Araújo para asegurar el partido y el Barça con su victoria tiene opciones de llegar al top-8.


