Real Madrid / La redención de Güler
Su entrada iluminó al Madrid en el momento más oscuro. Asistió, firmó el mejor acierto en pases y fue el que más ocasiones creó. Ya es el máximo asistente del equipo y de Primera.
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Salvados por el soldado Güler. Un héroe inesperado. Pero ya estaban avisados: un mago nunca llega tarde ni pronto, llega exactamente cuando se lo propone. Y aunque el lema, peliculero, tiñe el relato casi de epopeya; en el fondo es incompatible con el Real Madrid. El principal pecado de Arda es la irregularidad. No vale con aparecer a cuentagotas. La excelencia debe ser rutina, no sorpresa. Pero por el camino, ha deslumbrado. Y de qué manera. Con el Madrid haciéndose diminuto bajo la tormenta de silbidos, saltó al campo. Y cambió todo.
Venía de perder el puesto, así que decidió perder la vergüenza. Con él a los mandos, el equipo empezó a gobernar −que no es lo mismo que tener la posesión−. A avasallar. Suyo fue el primer tiro de la segunda parte, algo dócil para los guantes de Ryan. Pero un aperitivo. Poco después, sirvió el pase que precedió al penalti del 1-0. Dirección a Mbappé, una sociedad menguada, pero que demostró poder ser creciente. Y de sus botas salió el centro directo a la cabeza de Asencio, para el 2-0. Güler, omnipresente. Todo a la vez en todas partes.
Güler y Arbeloa charlan tras la victoria ante el Levante.JESUS ALVAREZ ORIHUELAUn 94,7%
Un golpe sobre la mesa tras ser suplente en la Supercopa. Y tras una noche en el Belmonte que dejó su figura aún más tocada. Porque ahí, se vio su versión timorata, sin profundidad. Antónima de este pasado sábado. Al recital frente al Levante. Fue el jugador de ataque −entendiendo esto como medios y delanteros− con mejor porcentaje de pase (94,7%, por encima del 94,4% de Tchouameni). Además, fue el hombre que más ocasiones creó (8, el doble que el segundo), el que más centros puso (7) y el tercero que más disparó (3). Fue una revolución.
Güler, durante un partido con el Real Madrid.JESUS ALVAREZ ORIHUELAA por Lamine Yamal y Rashford
Fue, en definitiva, una redención. Un golpe sobre la mesa que le era tan necesario como el comer. Güler es el máximo asistente del equipo: 10 (por encima de las 8 de Vinicius y las 7 de Valverde). Y además, es el máximo asistente de Primera: 7 (empatado con Lamine Yamal y Luis Milla). Un guante en la bota, tiene. Eso está fuera de toda duda. La cuestión es si ostenta la capacidad de llevar el timón del Real Madrid. Si de verdad le queda grande ese cargo... o no.
Ahora, arranca el tramo decisivo de la temporada. Ya sin Copa, pero con Liga y Champions al rojo vivo. Como polos opuestos, justo cuando él despega, Camavinga se hunde. Toca fondo. La meritocracia, aparente principal bandera en los onces de Arbeloa, invita a pensar que será titular en los próximos partidos. Habitual. Y a partir de ahí, está en su mano espantar los fantasmas. Disipar las dudas, callar el runrún. El camino es el de este sábado. El de la tarde ante el Levante. Cuando reivindicó su redención.


