Ni Groenlandia ni Ucrania: el histórico territorio europeo que está en riesgo por uno de los aliados de la OTAN

Hay una disputa histórica por el Mar Egeo, entre dos países miembros de la OTAN, como son Grecia y Turquía, que mantiene a los ministros de Exteriores en alerta.

Laura Martin Sanjuan
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Son muchas las derivadas que surgen de la situación de Groenlandia. Tanto de la decisión de Estados Unidos, como de la respuesta de Dinamarca, o la reacción de la OTAN, que debería recurrir al artículo 42 del TUE, Tratado de la Unión Europea (TUE), apartado 7, que establece una cláusula de defensa mutua donde los Estados miembros deben ayuda y asistencia si uno sufre un ataque armado, usando todos los medios a su alcance, sin perjuicio de la OTAN, que sigue siendo el fundamento de la defensa colectiva para sus miembros. Este artículo de la UE es un compromiso de solidaridad que complementa al Artículo 5 de la OTAN, permitiendo respuestas coordinadas y coherentes con los compromisos de la Alianza Atlántica, aunque no crea en un mando militar europeo automático.

Ni Groenlandia ni Ucrania: el histórico territorio europeo que está en riesgo por uno de los aliados de la OTANLas islas griegas son foco de conflicto con Turquía.

Las aguas territoriales, el espacio aéreo, las zonas económicas exclusivas (ZEE), la soberanía sobre islas e islotes, los derechos de explotación de recursos, son tensiones que han provocado crisis militares serias, especialmente en 1987 y 1996, cuando Grecia y Turquía estuvieron al borde de un enfrentamiento armado.

La disputa se agrava por la geografía: el Egeo es un mosaico de islas griegas muy próximas a la costa turca, lo que alimenta las reclamaciones de Ankara y la percepción griega de amenaza existencial.

En este contexto, Grecia teme que Turquía reclame o intente controlar islas griegas cercanas a su costa, algo que Erdogan ha insinuado en múltiples ocasiones; cuestione la soberanía griega sobre islotes deshabitados, como ocurrió en la crisis de Imia/Kardak en 1996, y llegue a presionar para desmilitarizar las islas griegas, alegando que su militarización viola tratados, mientras Grecia sostiene que es una medida defensiva ante la amenaza turca.

A este problema entre vecinos se suma que Grecia y Turquía son miembros de la OTAN desde 1952, lo que coloca a la Alianza en una posición extremadamente delicada. Si atacan a uno, deben defender todos. Aunque, oficialmente, la OTAN no interviene en disputas bilaterales entre aliados, salvo para facilitar canales de diálogo. No suele tomar partido en cuestiones de soberanía, pero si Turquía aprieta, y da un paso al frente, deberá responder. Un paralelismo con Groenlandia que será el ejemplo a seguir.

Grecia siente que la OTAN no la protege frente a Turquía, pese a ser ambos aliados. Turquía, por su parte, utiliza su peso estratégico, posición en el flanco sur, el control en el Mar Negro, su autoridad en Oriente Medio) para presionar sin temor a posibles sanciones internas. El papel de Mark Rutte como Secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte se antoja en este momento decisivo. No sólo por qué está en juego, sino por las repercusiones en el resto de estados miembros, en el resto de fronteras.

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