Mastantuono se tambalea

Lisboa frenó en seco su resurgir. Pese a ser titular, se marchó sin tirar a puerta, sin generar ocasiones y con un 20% de acierto en regates. Su puesto en el once corre peligro.

Sergio López
As
Lisboa, qué noche. También para Mastantuono. Un jarro de agua fría cuando la temperatura empezaba a templarse. Cuando la flechita apuntaba hacia arriba. Brilló ante el Levante, repitió frente al Villarreal y en Da Luz... blackout. Lo fue general; un desplome de código rojo. Pero en medio del desastre, las autocríticas también deben ser individuales. Porque una vez más, sólo se salvaron Courtois y Mbappé. Dos que dan mucho; pero que sólo con ellos, no da. Necesitan aliados. Mastantuono asomaba con serlo. Pero vive en una montaña rusa. Objetivo: continuidad.

Espantar los fantasmas del pasado miércoles. Cuando firmó un partido para olvidar. No tiró ni una vez (menos disparos que Huijsen o Tchouameni, quienes realizaron uno), no generó ninguna ocasión de peligro (Vinicius y Bellingham, en otras actuaciones de suspenso bajo, al menos ocasionaron una) y firmó un 20% de acierto en regates (intentó cinco y sólo le salió uno). De sus 15 pases, sólo cuatro fueron en el último tercio; ofensivos. Fue una noche pesadillesca en lo colectivo y en lo individual. Y terminó siendo sustituido en el 55′.

Mastantuono se tambaleaMastantuono, delante de Güler, Huijsen y Tchouameni, tras encajar un gol en Lisboa.JAVIER GANDUL

Aquella pubalgia

El asunto va más allá del acierto; es una cuestión de sensaciones. En Lisboa, Mastantuono recordó a la versión timorata de octubre. De sus últimos partidos antes de parar por la pubalgia. Unas molestias que comenzaron el 22 de junio (el día del River Plate-Rayados del Mundial de Clubes) y le tuvieron 134 días viviendo a medio gas. Hasta el 3 de noviembre, cuando asumió que debía parar. En la víspera de viajar a Anfield. Entonces, el sentimiento de que no metía la quinta marcha encontraba una enmienda a la totalidad: no estaba bien. Pero ahora, no hay excusas.

Mastantuono se tambaleaBellingham y Mastantuono, antes de un partido.JESUS ALVAREZ ORIHUELA

Y aquel rendimiento

A la espera de su mejor fútbol, Mastantuono sí ha demostrado tener personalidad, desparpajo. Lo relució en sus primeros días. Cuando demostró ímpetu por encarar una y otra vez, sin importar cómo hubiese salido la anterior. Martillo pilón. Ni la camiseta, ni su precio (63,2M€), parecieron darle vértigo. Pero por X o por Y, no encuentra la regularidad. Brilló dos noches seguidas y a la tercera, faltó la vencida. La de la confirmación.

Y en esas, la conclusión es sencilla: su puesto en el once, corre peligro. Uno que tenía en el bolsillo por méritos... y fe de Arbeloa. Quien quería −y quiere− apostar por él. Pero el margen mengua. Rodrygo aprieta por detrás y Brahim ya está reasentado en la dinámica, tras la Copa África. El Madrid no espera a nadie; no puede hacerlo. El camino es tan sencillo como complejo: continuidad. Y eso pasa por espantar noches como las de Lisboa. Sin desparpajo, sin colmillo. Transparente. Mastantuono vive en una montaña rusa. Y debe dejar de hacerlo. Por ahora, se tambalea.

Entradas populares