Manchester United y un lapidario informe de la salida de Amorim, con foco en varios argentinos
La salida del DT portugués derivó en la revelación de una serie de choques internos y decisiones frustradas en mercados de pases que incluso tienen a Lisandro Martínez, Garnacho y Dibu Martínez como foco.
De acuerdo a The Athletic, el punto de quiebre se produjo en una reunión mantenida días antes del despido, donde se puso en tela de juicio el sistema de juego elegido por el ex entrenador del Sporting. La presión para abandonar la línea de tres defensores y pasar a una defensa clásica generó resistencia y profundizó diferencias que ya venían acumulándose.
Uno de los focos más sensibles tuvo como protagonista a Lisandro Martínez. El artículo publicado en The New York Times relató un cruce durante un entrenamiento de diciembre, cuando el zaguero, recién recuperado, manifestó su enojo por no ser titular. El intercambio fue descripto como intenso, en un contexto de partidos ante Crystal Palace y West Ham.

“Él y Martínez se encararon durante un entrenamiento en diciembre, en la época en que el United se enfrentaba al Crystal Palace y al West Ham United. Martínez se consideraba listo para titular y, al creer que Amorim lo estaba apartando, se lo hizo saber de manera descrita como ‘intensa’. Martínez, que fue suplente contra Palace y West Ham, no fue titular hasta el Boxing Day contra el Newcastle, pero fue nombrado capitán y llevó el brazalete durante los últimos dos partidos de Amorim, demostrando la admiración del técnico por su energía”, citó el informe firmado por Laurie Whitwell, Adam Crafton y Mark Critchley.
Las diferencias también se trasladaron al mercado de pases. La frustración del DT por la falta de refuerzos fue en aumento, especialmente por la negativa a avanzar por Emiliano Martínez. La alternativa impulsada por la dirigencia fue el joven belga Senne Lammens, una elección que acentuó el aislamiento del entrenador dentro del club.

El tercer conflicto con sello argentino tuvo que ver con Alejandro Garnacho. El reporte explicó que el cortocircuito entre el extremo y el cuerpo técnico derivó en un desaire que impactó directamente en su cotización. En Old Trafford consideraron que la gestión del caso le hizo perder dinero al club.
“En la reunión de Old Trafford, Gill planteó objeciones propias, cuestionando a Amorim por relegar a algunos de los nombres más grandes del club al ‘escuadrón bomba’… Algunos en el United creen que el trato a Garnacho redujo su valor en 15 millones”, detalló la publicación, al referirse a la venta al Chelsea.

Tras la salida del portugués, el delantero reaccionó en redes sociales, un gesto que no pasó desapercibido en la prensa inglesa y reavivó el debate sobre el manejo del vestuario. A eso se sumaron reproches por la falta de incorporaciones ofensivas y la decisión de postergar inversiones hasta el verano europeo.
Con un 38,1% de efectividad, el peor registro del club en la era Premier League, el despido terminó de justificarse puertas adentro. Jason Wilcox tomó un rol central en la transición y comunicó que Darren Fletcher quedará a cargo de manera interina, mientras la dirigencia busca un nuevo rumbo para recuperar estabilidad en un United que volvió a quedar bajo la lupa.


