Los Lakers, Luka Doncic y LeBron James: problemas en el paraíso
El equipo angelino se acerca al ecuador de la temporada lejos del nivel de los aspirantes al anillo, con problemas que se cronifican y unas sensaciones claramente a la baja desde que comenzó diciembre.
Doncic firmó en verano una extensión de contrato de tres años y más de 161 millones, a 53,7 de media anual. Allanó su futuro en el medio plazo y se dejó una opción para renegociar en 2028 y, si todo sigue como hasta ahora, firmar (con el extra que le daría ahí haber llegado a diez años en la Liga) por cinco años más y unos 417 millones. Una monstruosidad que colocaría su salario cerca de los 100 millones en la temporada 2032-33. En los Lakers, además, se da por hecho que tarde o temprano tendrá un proyecto ganador, aspirante de verdad al título. Es una franquicia de ambición perpetua que, además, ha sido comprada, a partir de una valoración de récord (más de 10.000 millones de dólares) por Mark Walter, el multimillonario que ha logrado maravillas como propietario de los Dodgers (MLB), la otra gran institución del deporte de Los Ángeles. Así que todo va, objetivamente, muy bien para Doncic…
Salvo una cosa, y no menor: casi en el ecuador de la regular season, cuesta mucho situar a los Lakers en el lote de los verdaderos aspirantes al anillo. Contra los Bucks, en L.A., perdieron en los instantes finales (101-105) y rompieron su magia en los cierres apretados. Hasta este patinazo, 13-0 en los duelos resueltos en el alambre (esta fue también su primera derrota por menos de diez puntos), un dato poco sostenible que estaba ocultando una realidad preocupante: los Lakers tienen la quinta peor defensa de la NBA por rating, su ataque que empezó siendo elite ya es décimo y su diferencia de puntos total es negativa (-0,3 de media). Están entre los siete peores en triples por volumen y porcentaje, tienen el banquillo que menos anota de toda la competición y están también entre los siete peores en rebotes y asistencias (y la proporción con pérdidas).
Después de llegar a diciembre con un brillante 15-4, y tras enlazar siete victorias seguidas, han caído a un 23-13 total: 8-9 entre diciembre y lo que se ha consumido de enero. Están más cerca del play in (los cada vez menos sorprendentes Suns están ya a solo un partido) que de un segundo puesto de Conferencia (lo ven a dos y medio) que llegó a parecer un objetivo realista hace poco más de un mes. Y afrontan ahora un tramo durísimo de cinco partidos en siete días, un problema mayúsculo para un equipo muy débil en cuanto a físico, sin el ritmo y el músculo de los mejores y con un permanente problema de lesiones. Ahora están LeBron James y Doncic, pero Austin Reaves (que marchaba en ritmo de ser All Star) cayó en la jornada de Navidad y no volverá hasta dentro de unas tres semanas… en el mejor caso.
Si se analizan los principales tríos de cada equipo, el que forman Doncic, LeBron y Reaves es, con diferencia, el que menos minutos ha compartido pista. LeBron debutó el 18 de noviembre y Reaves cayó el 25 de diciembre, en el que era solo el octavo partido de los tres juntos, en pista. En los siete anteriores, el balance era 5-2. Si se amplía la mirada a los ocho principales de la rotación, solo han estado todos disponibles en tres partidos hasta ahora. De 36 posibles. LeBron se ha perdido dieciocho, Reaves trece (y sumando), Doncic ocho, Marcus Smart diez, Rui Hachimura nueve…
LeBron, que ya ha cumplido 41 años y es el primero con 23 en la NBA, sigue rindiendo por encima de lo que parecería lógica. Le costó arrancar, pero en enero está en 29 puntos, 8 rebotes y 8 asistencias por partido. Doncic, sin embargo, arrancó en un punto excepcional de físico e inspiración que ha ido a menos en las últimas semanas. Sus números gruesos siempre son brillantes pero, con mucha menos chispa, en enero (34,5, 6,8 y 9), los triples no entran (27,8% con nueve lanzados por noche) y se apilan las pérdidas (5,3). Y la defensa es un problema obvio en un equipo con pocos especialistas a su alrededor.
Los Lakers están en negativo (4-6) en los últimos diez partidos y en los de toda la temporada contra equipos por encima del 50% de victorias (7-9). Fallan muy poco contra los que marchan por debajo (16-4), pero esa fórmula no suele funcionar en playoffs. Echan de menos a Reaves, pero tienen problemas estructurales (físico, defensa, profundidad, tiro) de sombra alargadísima y miran al cierre de mercado (5 de febrero) con dudas sobre cuánto apostar ahora y cuánta capacidad de maniobra reservar para lo que será, tal vez ya a partir del próximo junio, el futuro con Doncic y sin LeBron.
Los Lakers son un buen equipo… pero no parecen un gran equipo y, con el ecuador de la temporada a la vista, lo que parece suele ser lo que es. Así que Doncic mira de lejos las Finales, las mismas que jugó hace menos dos años con los Mavericks, y tampoco es el favorito, al menos por ahora, para ese MVP que se sigue resistiendo y para el que la marcha del equipo en las últimas semanas tampoco ayuda en absoluto. Así que las cosas objetivamente no van mal… pero podrían mucho, mucho mejor.


