Liga | Atlético 3 - Mallorca 0 / Otro ladrillo en el fortín Metropolitano
Goleada rojiblanca a un Mallorca que ni disparó a puerta. Abrió el marcador Sorloth y lo cerró Almada. Entre medias, gol en propia puerta de David López.
Nada le sienta mejor al Atleti que jugar en casa. Es la pesadilla de su propio castillo. Para todos sus rivales. Su rutina casera es la de ser un martillo pilón. Decían que venía un peligroso Pirata, pero en realidad ni amenazó. El Mallorca viajó sin pólvora. El partido fue otro ladrillo en la particular cuenta de su fortín, 9º victoria seguida en Liga. Y un ladrillo en sí. Por el juego.
Al Atlético regresaba Giménez, titular dos meses después, sin que Pubill se moviera ya de su sitio, porque ya es el defensa más importante para Simeone y su 1,90 de altura le cerró la puerta a ese Pirata cuatro centímetros más alto de nombre Muriqi. Arrasate sorprendía en su once guardándose a Virgili para luego. En su lugar, Mateo Joseph. Baena estaba en el del Cholo por tratar de encender la luz en esos metros finales en los que se apaga el Atleti. Sin piezas nuevas aún en este enero que se llevó cuatro, la delantera del Cholo era cuanto tenía en la hierba, Sorloth y Julián, en este mediodía frío con sensación de que el aire que se colaba por la cúpula era hielo.
Salió el Mallorca con ganas. Un cabezazo de Muriqi, tras un gran centro lateral de Mateo Joseph, fue la primera muesca del Pirata en la portería rojiblanca. Funcionó como acicate para los del Cholo. Espabilaron, corrieron, contratacaron. Se volcaron sobre la portería de Leo Román. Llegando sobre todo por esa vía izquierda que había formado Simeone (Hancko-Baena) y con un triángulo de fútbol entre el 10, Barrios y Julián. Amenazaban los rojiblancos, obligando a meter los puños a Leo Román. Ese portero llamado a coger el testigo cuando Oblak se termine enseguida demostró por qué. Con algo muy de San Jan: una triple parada. El primer disparo fue de Sorloth, que llegó en carrera y su disparo cruzado lo atajó el portero. Después lo haría ante Giuliano, en el rechace, a bocajarro. Y ante Barrios, igual. El Atleti ya no jugaba a la gallinita ciega en el área, como en Turquía. Cada ocasión le iba llenando de grietas los guantes a Leo Román. Sería Sorloth quien se los estallaría. El frío es la estación favorita del noruego. Su particular verano de goles.
La jugada nació, cómo no, en Giuliano. En un saque de banda que recordó a aquellos de Gámez, en catapulta y directo al corazón del área aunque con polémica: ni la cámara lenta revelaba si la pelota la había soltado con los pies en el suelo o en el aire. En el área prolongó Sorloth, la defensa del Mallorca no despejó y Leo Román se vio obligado a sacar de nuevo el guante, para repeler, soberbio, un voleón de Llorente. En el rechace, la pelota le cayó mansa a Sorloth que, con el interior, la envió a la red. Gol. El 7º del noruego en Liga, como Julián. Un Julián que trató de participar más en el juego retrasando su posición, pero tampoco. Siguió mal. Aunque la pedía, la buscaba, porque nadie como Julián quiere escapar ya de esta versión de Julián. Ayudaba que el Mallorca no hiciera ni cosquillas ni remates a puerta. Salvo aquella primera, al Pirata le tocaba ver a Oblak con catalejo. El partido se fue al descanso contagiado por la temperatura ambiente, frío-frío, sobre césped irregular.
El descanso es como si los dos equipos lo hubieran pasado en un congelador. Desangelado y sin ápice de sol volvió el partido, por mucho que Barrios le pusiera oficio y empeño, sin errar un pase. A la hora, con los cambios, Nico ocupó el lugar de un Baena que siguió errático y desacertado. Arrasate, mientras, cambió las bandas para introducir a Asano y Virgili y la intención de que otro partido empezara. Más vertical. En realidad siguió siendo aburridísimo. Lo escrito, un ladrillo. Como si el estómago ya lo llenara la suscripción a ese código binario que tan feliz hizo a los rojiblancos en el pasado. Voló Muriqi para una segunda muesca, en un cabezazo que se fue un palmo fuera. La respuesta del Atleti fue estallar ahora su 1-0.
La amasó, la cocinó a fuego lento, en una jugada coral que terminó con gol en propia puerta de David López aunque podría sumarle a Pubill. Está para todo el chico. Su pared con Llorente, de toque de espuela, fue sublime. Siguió un centro del 14, el intento de despeje de Morey y la pelota en la red tras golpear al defensa bermellón. Almada cerró la goleada al final. El Atleti hizo valer su fortín. Y a pensar en el Top-8. Entrar directo sí será como un fichaje


