Levante 0 - Atlético 0 / El enero más largo del Cholo
El Atlético tropezó en el Ciutat. Incapaz de pasar del 0-0 ante un Levante al que le valió el orden, Simeone vuelve con dos bajas más: Sorloth y Barrios. Sigue sin fichajes.
Si Luís Castro sorprendía con un once sin Eyong, Simeone enviaba con el suyo otro mensaje al palco en una guerra entre despachos y banquillo que, de momento, solo deja un herido: el propio equipo. Esto es lo que hay gritaba de nuevo el técnico con seis rotaciones, banquillo para Julián y Baena y una defensa tan novedosa como llamativa (Nahuel, Le Normand, Lenglet y Ruggeri), que el miércoles hubo Champions, el jueves hay Copa y, ante la acumulación de partidos, hay que dosificar a hombres como Hancko y Pubill. Barrios, Llorente y Sorloth eran de los que repetían. Uno se iría en camilla y otro lesionado. El Atleti en Valencia siguió rompiéndose, dejándose por el camino puntos y futbolistas.
Y eso que salió azuzado, con presión alta, juego por las bandas y Almada de enganche por detrás de Sorloth ante este Levante que se protegía conglomerando sus líneas. Con Nahuel descubriendo un talento hasta ahora desconocido, que es el rojiblanco que mejor lanza los córners, tuvo el Atleti su mejor ocasión. Era el 2’: cabeceó Nico y salvó Ryan despejando con las uñas. Veinte minutos habían pasado solo cuando Lenglet vio la amarilla de cada partido porque Tunde se le escapaba. El lanzamiento de esa falta derivó en un córner y un golpazo que cambiaría para siempre todo en el 22’.
Porque Le Normand saltó con Matías para despejar un balón sobre el que también se lanzó Sorloth. El problema fue que después de golpear cuero, golpeó hueso. El de Matías. El trompazo fue tremendo. De los que hacen apartar los ojos. Ambos cayeron a plomo sobre la hierba. Ninguno pudo seguir: Sorloth se fue al hospital en camilla y Matías, al banquillo tras haber aguantado solo dos minutos más con grapas y un gorro. Ambos equipos dispondrían de un cambio más por conmoción, el problema es que al Atleti le faltaba banquillo: solo siete jugadores de campo y uno, canterano. Julián y Manu Sánchez se unían al partido en el 27’ y 29’ sin calentar.
Sin Sorloth, el plan inicial del Cholo (balones laterales buscando su 1,95 de altura) perdió todo sentido. El Atleti dominaba pero, cuando se acercaba al área, sus jugadores parecían llevar las botas cambiadas de pie. Le pasó a Ruggeri al finalizar una jugada de pizarra. Le pasaba a Nico todo el tiempo. La finalización rojiblanca siguió en el desastre. Si Almada y Julián se apelotonaban por el centro como pasta apelmazada, el Levante no sufría pero, con Carlos Álvarez y Pablo Martínez tan atrás, para ver a Oblak necesitaba prismáticos.
Un Levante que salió con el dominio en una segunda parte que, nada más comenzar, le arrebató a Simeone otro hombre: Barrios. Si el Cholo había rotado para no cargar de minutos a sus ya pocos hombres en un calendario apretado, su mejor futbolista en el medio, el único capaz de romper líneas e imprimir ritmo, pedía el cambio. Si antes de que volviera el juego se le había visto al técnico en el banquillo solo, con la mirada al suelo y el cuerpo como El Pensador de Rodin, ahora Murphy le dejaba el traje por completo lleno de mantequilla con su Ley. Sin Barrios se le apagó la luz. Y ninguno de los futbolistas llamados a encenderla encuentra el interruptor.
Julián es la nada, Baena, el vacío, Cardoso no está. Todo es desierto, planicie, tierra quemada. El Atleti que siguió, incapaz, solo fueron minutos arrastrándose como los días de este largo enero mirando la puerta de un mercado que nadie traspasa. Si Matturro lejos del lateral, donde había comenzado, despejaba y recuperaba, Eyong entró buscándole los guantes de Oblak. Julián enviaría mansa a los de Ryan la última del partido. Hacía un rato que, por cierto, había debutado Jano, sexto cambio. Era el canterano o Giménez. El canterano o Musso sin guantes. Si el 0-0 al Levante le suma otro punto en su lucha por salvarse, al Atleti le deja aún más triste. Ya es febrero y al Cholo, el mes más corto, puede hacérsele todavía más largo que este enero lleno de tropiezos y despedidas solo.


