Juventus 5- Cremonese 0 / La Juventus se agarra con ‘una manita’ al Scudetto

Los ‘bianconeri’ aprovechan los pinchazos de Inter, Milan y Nápoles y se colocan a cuatro puntos del liderato tras golear al Cremonese.

Ignacio Camacho
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Parece mentira que con la temporada que está haciendo la Juventus, la ‘vecchia signora’ no se haya despegado de la lucha por el Scudetto. De hecho, aunque las sensaciones que transmiten los ‘bianconeri’ no son las mejores, desde la llegada de Spalleti en noviembre la Juventus solo ha perdido un partido ante el Nápoles. Los otros 14 encuentros los ha saldado con cuatro empates y diez victorias, la última lograda este lunes ante el Cremonese (x-x), precisamente el mismo rival contra el que debutó Spalletti.

La Juventus aprovechó el empate entre Inter y Nápoles (1-1) y el pinchazo del Milan contra la Fiorentina (1-1) para volver a meterse de lleno en una guerra que ya parecía perdida, la de la lucha por el Scudetto. Con su triunfo ante el Cremonese la distancia entre el liderato y los ‘bianconeri’ es tan solo de cuatro puntos, aunque sus tres rivales tienen que recuperar un partido por haber disputado la Supercoppa.

El mejor partido con Spalletti

La primera parte de la Juventus fue la mejor del equipo turinés desde la llegada de Spalletti hace dos meses y medio. Los ‘bianconeri’ dejaron el partido sentenciado al cuarto de hora. Primero Bremer marcó involuntariamente con la espalda después de que una volea de Miretti le golpeara y desviara la pelota a la red. Luego Jonathan David amplió la ventaja finalizando una contra bien llevada por Kephren Thuram. Antes del descanso, Yildiz anotó el 3-0 después de fallar un penalti cuyo rechace le cayó de nuevo a los pies.

Nada más comenzar la segunda parte, Yildiz, la gran esperanza de la Juventus de cara al futuro, metió un majestuoso pase al espacio a McKennie, que regateó a Audero y marcó a placer. El gol, eso sí, se lo dieron a Terracciano en propia puerta ya que logró llegar sobre la línea al balón pero le acabó rebotando hacia el fondo de la portería. El mismo McKennie completaría la manita con un gol que, esta vez sí, se sumó a su casillero particular.

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