Inter 2 - Nápoles 2 / McTominay, héroe en San Siro... pero nadie detiene al Inter

Sigue el ‘Misterio Scudetto’ en la Serie A. El escocés remontó dos veces y terminó el encuentro terminó 2-2. Primer empate del año para el Inter.

Sabrina Uccello
As
Giros constantes, imprevisibilidad, duelos físicos y técnicos... cualquier resultado podría haber sido posible. Así fue el Inter-Nápoles en San Siro, el partido de la Serie A que todos los aspirantes a la victoria del campeonato habrán seguido con suma atención. Cualquier resultado habría sido justo, cualquier resultado habría podido cambiar la tabla. Pero, al final, terminó sin victoria: ni el Inter ni el Nápoles se impusieron decisivamente.

El partido comenzó con un ritmo acelerado, aunque el equipo visitante dominó los primeros minutos. Sommer se vio obligado a intervenir de inmediato sobre Hojlund, quien, presionando arriba, superó a la defensa rival. El Nápoles mantuvo la posesión y al Inter en su área, pero en el 9’ los nerazzurri aprovecharon su primer error para adelantarse: durante una entrada con Zielinski, McTominay perdió el balón y el equipo de Chivu remontó. El polaco dio un buen pase a Thuram, quien vio llegar a Dimarco por la izquierda. Su zurdazo fue imparable para Milinkovic-Savic: 1-0. Desde el momento del gol, el Inter pareció tener un ritmo y una confianza diferentes a los del Nápoles, que no supieron medir los pases. Así, en el 17’, el Inter volvió a disparar pero esta vez lejano con Çalhanoglu.

El Nápoles estaba pasando apuros, mientras que el Inter se concentró y encontró a Zielinski como jugador clave para la circulación del balón. Sin embargo, en el momento más complicado de la primera parte, McTominay aprovechó su capacidad de ataque para compensar el error en el gol del Inter, anticipándose a la perfección a Zielinski. En el 27’, la dupla Spinazzola-Elmas cobró vida al contraataque, con el macedonio centrando desde la izquierda y encontrando al escocés listo para rematar y poner el 1-1.

El cruce entre Zielinski y McTominay se convirtió en un partido dentro del partido. Tras media hora, el polaco volvió a perder la posesión en el mediocampo ofensivo debido a la presión del rival, que aprovechó la situación para disparar desde la frontal del área, obligando a Sommer a realizar otra atajada. Poco después, Barella le pasó el balón a Lautaro, quien no acertó por poco. El Inter fue el equipo más peligroso en los últimos minutos de la primera parte, en parte porque la defensa del Nápoles no estuvo del todo impecable. En el 44’, por ejemplo, Barella envió un excelente centro al centro del área a Thuram, cuyo cabezazo exigió el máximo esfuerzo de Milinkovic-Savic. Después, equipos a vestuarios.

El Nápoles tuvo un comienzo desesperante en la segunda mitad, ya que en el 48’ Hojlund desperdició una oportunidad de oro con un pase largo de Milinkovic-Savic, pero Akanji perdió el balón, permitiendo que el delantero corriera hacia adelante. Su disparo diagonal se estrelló por poco en el exterior del poste. Inmediatamente después, surgió otra oportunidad, que generó Spinazzola y Di Lorenzo remató bien, pero se fue desviado. Tras este arranque azzurro, el partido estuvo equilibrado hasta que Chivu hizo un cambio en el 62’: Zielinski salió y entró Mkhitaryan. El armenio fue clave: su jugada desencadenó los intentos en el área de Dimarco y Bastoni y del disparo de este último nació un penalti a favor del Inter, porque mientras hubo contacto de Rrahmani sobre el pie de Mkhitaryan. Conte, molesto, arremetió contra los árbitros, lo que resultó en su expulsión. Desde los 11 metros en el 73’ Çalhanoglu, especialista en penaltis, que no se equivocó y puso el 2-1.

A falta de unos veinte minutos para el final, el Nápoles se la jugó todo: Beukema al banquillo y Noa Lang entrando en el campo. Una vez más, el cambio fue lo que necesitaba el equipo también en el caso de el de Conte y una vez más fue McTominay quien realmente metió al Nápoles en el partido. En el 81’ los visitantes protagonizaron una segunda remontada, con Noa Lang encontrando al mediocampista escocés en el área y dando asistencia para el 2-2.

En el final, Mkhitaryan hizo temblar nuevamente al Nápoles golpeando el poste, pero este partido solo tenía un final escrito. O sea, el empate. El primero de la temporada del Inter, que significa un equilibrio inmutable en la tabla y ningún equipo imponiéndose sobre el otro, reafirmando así un desafío a la distancia que promete seguir por toda la segunda mitad de la temporada.

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