Independiente no sabe ganar: tercer empate consecutivo y con Rey de figura ante Vélez

Los hinchas del Rojo empiezan a impacientarse; Jano Gordon abrió el marcador para los de Liniers y enseguida marcó en contra

De hecho, apenas se notó que los dos llegaban de días convulsos y con despedidas de última hora. En el Rojo, el conflicto que generó el juvenil Javier Ruiz con su negativa a continuar en Avellaneda acabó con una venta forzada al Necaxa mexicano por menos dinero del esperado. Pero además, debilitó aún más la frágil convivencia que existe en el interior de la directiva del Rojo. Y para rematar la semana, Diego Tarzia abandonó la concentración para irse al Vitoria en una transferencia con aroma a préstamo encubierto (los brasileños solo adquirieron el 5% del pase). La desprolijidad tuvo resonancia en una nueva andanada de insultos de la gente a la comisión directiva en general y al secretario general Daniel Seoane en particular.

Lomónaco se anticipa al juvenil Godoy
Lomónaco se anticipa al juvenil GodoyFotobaires / Facundo Morales

Del lado del Fortín, el lío giró en torno a Maher Carrizo. Su afán por irse al extranjero logró el objetivo recién en la noche del viernes, y mientras sus compañeros sudaban en el Bochini, el juvenil volaba rumbo a Ámsterdam para incorporarse al Ajax. Cosas del fútbol actual. Sobre el césped, por suerte, nada de esto importó demasiado.

Aunque ya lleva varios meses al frente del plantel Rojo, Gustavo Quinteros sigue buscando un volumen de fútbol que no acaba de descubrir, y que sufrió la baja de uno de esos jugadores cuyo reemplazo resulta casi imposible, sobre todo para clubes con arcas escuálidas. Por características propias -despliegue, recuperación, sabiduría con la pelota, llegada y gol-, el chileno Felipe Loyola dejó un hueco que solo se puede rellenar con un funcionamiento por ahora ausente.

Lo más destacado de Independiente 1 - Vélez 1

Esta vez, Quinteros optó por juntar a Ignacio Malcorra y Luciano Cabral, en teoría los volantes de mayor talento creativo del vestuario. El experimento no funcionó. No hubo diálogo futbolístico entre los hombres del peinado vintage, bien tomados por el entramado que montó Guillermo Barros Schelotto en mitad de cancha, y peor aún, como ninguno siente la marca, al local le costó una enormidad cortar el circuito de pases del rival.

Solo la rebeldía de Santiago Montiel sostuvo a Independiente en ataque en los 45 iniciales. Convencido de que debía reivindicarse tras su autoexpulsión en el choque inaugural ante Estudiantes, el exArgentinos se mostró hiperactivo. En sus pies nacieron, y varias veces terminaron, todos los intentos ofensivos del Rojo en ese período. Como en el gol del empate a los 32. Recibió cerca del vértice del área, amagó ir hacia adentro y abrió a la derecha para la llegada de Leonardo Godoy. Jano Gordon se llevó por delante el centro bajo del lateral y equilibró lo que él mismo había alterado dos minutos antes.

Las dos caras de Gordon: el festejo por el gol y el lamento por el que hizo en contra
Las dos caras de Gordon: el festejo por el gol y el lamento por el que hizo en contra

En efecto, a los 30, y luego de un córner ejecutado por Manuel Lanzini, el propio Gordon había reflejado en el marcador lo que ocurría en el juego. La citada superioridad en el medio le daba más control y llegada al Fortín. Recuperaba con simpleza la pelota, y entre Diego Valdés (de muy buena tarea) y Lanzini desnudaban agujeros en el fondo local y lastimaban arriba. Los de Villa Luro acumularon hasta cinco ocasiones claras además de la que acabó en la red. Incluso sumaron una más en la reanudación, cuando Rodrigo Rey desvió un remate cercano de Valdés.

Sin embargo, algo había cambiado en el descanso. Independiente volvió con dos cambios (de jugadores, no de posiciones), y sobre todo, con otra predisposición anímica, dispuesto a igualar con ímpetu y energía la mayor fluidez en circulación que de principio a fin mostró la visita.

El ingreso de Facundo Zabala activó a Matías Abaldo por la izquierda, fue más frecuente la participación de Malcorra y Gabriel Ávalos, Lautaro Millán aportó dinamismo y la suma general logró reducir prácticamente hasta el final la supremacía que habían ejercido Valdés, Lanzini y compañía. Un frentazo de Montiel que picó y chocó con el travesaño a los 10 y un zurdazo desviado de Ávalos desde buena posición a los 41 fueron las posibilidades más claras que disfrutó el local.

Montiel lucha con Baeza: el delantero de Independiente volvió a ser titular, luego de cumplir la fecha de suspensión
Montiel lucha con Baeza: el delantero de Independiente volvió a ser titular, luego de cumplir la fecha de suspensiónFotobaires / Facundo Morales

Vélez se fue desinflando hasta acabar embotellado en su campo, conformándose con aguantar la arremetida local. Y aun así, estuvo cerca de ganar en el descuento, pero Rey, la figura del encuentro, le tapó el mano a mano a Alex Verón.

Fue empate. Merecido, por el fútbol que impuso el Fortín en la primera mitad y la voluntad que mostró Independiente en la segunda. Con el buen sabor de seguir en la senda correcta para Vélez luego de dos triunfos; con fragancia a casi nada para el Rojo, luego de tres igualdades al hilo. Pero sobre todo, con la sensación de haber visto un partido de los que no abundan. Y ese no un mérito menor en los tiempos que corren.

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