FIFA Así fue un test real de la Ley Wenger: más ocasiones y más goles

En la temporada 2021/2022, en la Serie A sub-18 se probó la ley que se estudia implantar sobre el fuera de juego. El resultado: 0,36 goles más por partido.

Juanma Leiva
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La posible implantación de la denominada Ley Wenger en el fútbol ha causado un terremoto. Se trata de una norma que cambiaría por completo la posición reglamentaria de los delanteros, a los que le bastaría tener una parte del cuerpo (con la que se pueda marcar gol) en línea con el defensa para impedir que se señalase fuera de juego. Arsene Wenger, legendario extécnico del Arsenal y miembro del panel de expertos de la IFAB (la organización que vela por las reglas del fútbol) lo planteó en 2020. “El fútbol debe ser un juego de movimiento, no de geometría. Si un atacante está al límite, debemos favorecer la intención del juego y no penalizar por una diferencia invisible”, explicó el francés entonces.

Una norma que se votará en este comienzo de año en la IFAB, pero que ya ha tenido test reales, que han arrojado datos interesantes. Uno de ellos se realizó en la Serie A Sub-18, es decir, en la liga italiana juvenil. Fue en la temporada 2021/2022 y la forma de implementarla fue curiosa: las primeras 23 jornadas del torneo se jugaron con la regla actual y las siete últimas, con la ley Wenger. El resultado fue que se pasó de marcarse 3,58 goles por partido a 3,94 con la novedosa norma. Está claro que se trata de un análisis basado solo en números y que ese aumento se puede deber a múltiples factores, pero la realidad es que la cifra de goles aumentó. Ese 0,36 goles de diferencia puede parecer mínimo, pero si se extrapola a una Liga Española, por ejemplo, significaría unos 129,6 goles más por temporada.

Además, el estudio venía acompañado de una encuesta con jugadores y entrenadores de los clubes de la competición. Según publicó la Federación Italiana de Fútbol, que realizó el test en coordinación con FIFA y con el comité de árbitros italiano, la norma favorecía el espectáculo. Se aseguraba que los protagonistas notaban cierto aumento de goles y también de ocasiones de gol, y tampoco se reflejó un cambio en el juego muy radical.

Uno de los temores es que las defensas tiraran más hacia atrás la línea debido a la mayor dificultad para dejar a los delanteros en fuera de juego. Pero claro, hundirse en su propia área también tenía riesgos. Es verdad que los equipos solo jugaron siete jornadas y parece raro que a los entrenadores les diera tiempo a cambiar sus sistemas.

El test se realizó la siguiente temporada, con resultados parecidos. También se contó con árbitros de una categoría superior, que se prepararon con sesiones específicas, ya que la nueva norma no solo tenía incidencia en el juego, también incluso más en el arbitraje. Ahora, en 2026, la posibilidad de que esta regla salga adelante es mucho más real y se espera que favorezca el espectáculo. La pregunta es, si se acaba aprobando, si desvirtuará el fútbol tal y como se conoce.

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