Delcy Rodríguez y los peligros de un madurismo sin Maduro
La funcionaria chavista quiere ser la sucesora del tirano
InfobaeEl chavismo ha recibido un duro golpe, pero se niega a capitular a sus ambiciones. Delcy Rodríguez quiere ser la sucesora del tirano, garantizando un Madurismo sin Maduro. Es decir, una salida negociada, pragmática y peligrosa.
La caída de Maduro es una victoria extraordinaria que debe ser bien administrada. Si bien es cierto es importante garantizar estabilidad política y económica, esos intereses jamás pueden estar por encima del tema central: El reconocimiento de las autoridades legítimamente electas.
El chavismo es un monstruo de 3 cabezas. Delcy y Jorge Rodríguez, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino. Los tres bloques son poderosos y problemáticos, pero solo uno será el interlocutor con Estados Unidos: Delcy Rodríguez. Los otros recibirán una oferta que no podrán rechazar.
Un liderazgo fuerte en Estados Unidos. El presidente Trump hizo lo que varias administraciones prometieron, pero ninguna pudo cumplir: Sacar al tirano de Miraflores y dar una oportunidad a la democracia, la seguridad y la institucionalidad.
La izquierda perdió la brújula. Mientras el mundo cierra filas celebrando la caída del dictador, los presidentes de Brasil, México, Chile y Colombia se atrincheran para defender al tirano, olvidando el tema central: El retorno de la democracia a Venezuela.
El mensaje para Cuba, Nicaragua, Colombia y México. La captura de Maduro deja un mensaje claro: Estados Unidos combatirá al narcotráfico y a los tiranos con todos los recursos disponibles, incluyendo el militar. Particularmente el militar.
No es el final es el principio. Los jugadores políticos en Venezuela han cambiado, pero el desafío sigue siendo el mismo. El fin de la tiranía, la transición democrática y el reconocimiento del presidente Edmundo González Urrutia.
Cuidar el momento. La salida de Maduro no puede ser un cambio de forma sino de fondo. La meta no puede ser dividida, diluida o derivada en otras acciones o intereses. La democracia y la libertad no pueden ser negociadas.
El 3 de enero de 2026 quedará en la historia. Puede ser el día de la caída de un dictador o la reinvención de un nuevo modelo autoritario hibrido. En el primero, el objetivo es la democracia, en el segundo el objetivo es incierto.
La lucha por la libertad es hasta el final. Tras la caída de Maduro queda claro que la democracia no es fácil, es complicada y lejos de ser una carrera de velocidad es una carrera de obstáculos y resistencia. La libertad de Venezuela todavía hay que seguirla construyendo y la salida de Maduro es sin lugar a dudas un gran comienzo. Lo mejor esta por venir.


