De galácticos a soldados
Gran actuación defensiva y de compromiso: seis de los diez jugadores de campo recuperaron al menos cinco balones. Bellingham y Güler, reforzados.
El triunfo contra el Mónaco fue una borrachera de goles con un asterisco: los monegascos, en clara recesión, le hicieron al Real Madrid en total 20 tiros, seis de ellos entre los tres palos. El día de gracia de los blancos en ataque conjuró cualquier conato de susto, pero quedó expuesto a la vista de todos que había gran margen de mejora en la parcela defensiva. En ese contexto se plantaba el nuevo Madrid de Arbeloa en La Cerámica, ante un Villarreal venenoso, sobre todo en su estadio, donde promediaba 2,3 tantos a favor por partido en Liga; por poner en contexto, la misma media que maneja el Real Madrid.
Si el triunfo ante el Mónaco fue el que certificó la resurrección blanca en ataque, el de Vila-real constató que los jugadores, al menos de momento, están por la labor de subir la intensidad también cuando no tienen el balón. Lo había pedido Arbeloa en la previa: “Espero y deseo que este partido sea un punto de inflexión”. Deseo cumplido para el míster, que enfila ahora el siguiente reto: certificar la presencia en el Top-8 de Champions para disfrutar de un febrero de calendario espaciado en el que Pintus pueda empezar a hacer su magia.
CARME RIPOLLESDe esos 20 tiros totales y seis entre palos que concedió al Mónaco, se pasó a sólo ocho en total y uno a puerta del Villarreal, un equipo que promedia en su temporada 15 y cinco, respectivamente. En todos sus enfrentamientos de altura fuera de casa, el Madrid había dado excesivas facilidades para el remate contrario: en el Metropolitano fueron siete tiros entre palos, nueve en Anfield, ocho en El Pireo, seis en el derbi de Yeda y siete en el Clásico de la final de la Supercopa en Arabia.
Es un triunfo para Arbeloa y para los jugadores, que han respondido al cambio en el banquillo con la presión tras pérdida de la que Xabi no supo convencerles. Seis de los diez jugadores de campo recuperaron al menos cinco balones, con Valverde (nueve) liderando y bien seguido por Carreras (siete) y por Mastantuono, Camavinga y Bellingham (los tres con seis).
“Nos sentimos cómodos sin la pelota”
El argentino asoma como crucial en el nuevo esquema. Aunque no tenga el día inspirado en ataque, siempre aporta la robustez en defensa que hace falta para que el Madrid pueda oscilar entre un dibujo con tres delanteros y uno con cuatro medios según requiera el momento. Otro reforzado es Bellingham, y a su lado un Güler que no recuperó tanto (tres balones), pero que no temió ir al choque: entró en siete duelos, de los que salió ganador en seis.
Arbeloa resplandecía tras el 0-2 de La Cerámica: “El compromiso de los jugadores es innegable. Pero vamos a más, ni mucho menos creo que este sea nuestro techo”. Y Valverde, al que jugar de lateral ya no parece sentarle tan mal, lo resumió con claridad: “Esto es mérito de todos, especialmente de los delanteros por lo que nos ayudan. Nos sentimos cómodos cuando no tenemos la pelota. Los once jugadores estamos en disposición de ayudarnos y de correr uno por el otro. Tenemos que seguir puliendo esto para ser un gran equipo”.


