Boca tiene el mejor mediocampo del fútbol argentino
Con la llegada de Ascacíbar, completa un casillero que le faltaba. El Ruso parece hecho a la medida del club.
En el primer amistoso del año jugaron Paredes, Ander y Delgado, y en el segundo, tanto como el último domingo en el debur oficial, los titulares fueron Paredes, Herrera y Belmonte. Está claro que a Toto le sale mejor que a Delgado eso de desprenderse, jugar la espalda de los volantes y llegar al área. Sin ser un creativo, participa un poco más de la fase ofensiva.
A River, que buscó al Ruso a principios de año, también le falta esa característica. De hecho, Fausto Vera está experimentando eso en su carrera: ser un volante con llegada. Ante la falta de delanteros -la sufren casi todos, urge que los volantes sumen gol. Es indispensable. Antes, eso se descontaba, venía en el formato de un buen volante tener gol. Pero hoy eso cambió en la Argentina. Y está claro que es algo que distingue a los mediocampistas top del mundo.
Ascacíbar nació de una forma y se reconvirtió: era un volante de contención que tapaba bien los huecos por dinámica. Y Europa, que por algo es el posgrado, la última etapa formativa de los jugadores -incluso y sobre todo los de la Selección Argentina-, lo obligó a tener llegada. Hoy el Ruso es ese mediocampista completo. Tardó en llegar, quizá demasiado, pero termina siendo una gran incorporación. Como la de Aníbal Moreno (River) y Malcorra (Independiente).
Más allá de las discusiones sobre si un refuerzo es más o menos que otro, lo claro es que Ascacíbar es jerarquía, es personalidad. Si todavía existen el ADN y los paladares, las idiosincrasias -y creo firmemente que existen-, a Azcacíbar le quedaba pintada la camiseta de Estudiantres en sus dos ciclos. Y, por supuesto, le queda perfecto la de Boca.


