Boca perdió con Estudiantes y dejó sensaciones negativas, en un partido caliente y con morbo
En La Plata, el último campeón se impuso por 2 a 1 y dejó confundido al gigante
LA NACION, Leandro Contento
La caballerosidad con la que Boca recibió a Estudiantes en su vuelta a Uno tras la doble consagración en el Clausura y la Supercopa, con el polémico pasillo que dividió al fútbol argentino en el cierre de 2025, cuando el Pincha se negó a realizarlo ante Rosario Central por considerarlo un campeón injusto y desató una guerra abierta con la AFA, quedó reducida a una escena protocolar. Dentro del campo, el partido fue áspero y friccionado, con el espíritu de aquellos cruces de los años 60 y 70 de dos equipos que, ante la falta de fútbol, hicieron de la garra su identidad. La diferencia, esta vez, la marcó la jerarquía de Estudiantes, que le convidó a Boca de su propia medicina y, con dos goles de pelota parada, se quedó con un duelo que se jugó en la cancha y también en las tribunas.
El clima en La Plata no fue el habitual. Hubo cánticos contra Santiago Ascacibar, el excapitán del Pincha que pasó a Boca, y hasta su camiseta apareció exhibida en oferta en la tienda oficial del estadio. Ese ambiente terminó de calentar un partido que ya traía historia por los últimos cruces, y que se jugó como una final: con dientes apretados, protestas contra el árbitro -de flojísimo desempeño- y mucha pierna fuerte.

Empujado por su gente, el local asimiló mejor el contexto y construyó un triunfo sólido. Boca dominó los primeros 25 minutos, pobló de centros el área rival, aunque sin generar situaciones claras. No aprovechó ese pasaje favorable y Estudiantes, en cambio, no lo perdonó: marcó dos goles en apenas 11 minutos, ambos tras tiros de esquina ejecutados desde el mismo sector, y a partir de allí administró el partido y el resultado con inteligencia.
Para Boca, que no contó ni con Ascacibar -presente en el estadio- ni con Ángel Romero, quienes este jueves se sumarán a los entrenamientos, todo se hizo cuesta arriba desde la previa: con la baja a último momento de Lucas Janson, quien sufrió un inusual desgarro en el oblicuo izquierdo, sumada a la ausencia ya conocida de Alan Velasco, Claudio Úbeda debió reorganizar el once y poner en la cancha un equipo muy distinto al ideal, con jugadores como Williams Alarcón y el juvenil Iker Zufiaurre, el quinto nueve del plantel, como única referencia de área. El motivo: además de jugar sin centrodelanteros, Boca se quedó con un solo extremo disponible, ya que Brian Aguirre, quien se perfilaba como titular, pasó a Estudiantes como parte de pago por Ascacibar.

Enfrente, Estudiantes también jugó remendado, sin Fernando Muslera ni Tiago Palacios -lesionados- y sin Ascacibar. Pero el Pincha disimuló mejor las ausencias y fue superior en un trámite luchado, potenciado por un Boca que mostró falencias defensivas que hacía tiempo no exhibía, con desatenciones en la pelota quieta y un flojo partido de la dupla central, fundamentalmente de Ayrton Costa, quien perdió la marca en los dos goles y cometió un penal burdo, anulado a instancias del VAR. A la espera de Ascacibar, y con Belmonte ocupado en tapar la subida de Benedetti, Boca no tuvo un volante que uniera líneas ni que pisara el último tercio del campo. Los intentos fueron casi todos por izquierda, con Paredes lanzando y Blanco repitiéndose en centros previsibles. El 1-0 de Núñez fue un golpe en el mentón. Marchesin evitó el segundo gol con atajadas clave ante Carrillo -por duplicado- y Meza, pero no pudo hacer nada con el cabezazo de González Pírez, prácticamente sin oposición, como un penal en movimiento.

Como en aquel partido ante Barracas que marcó un quiebre en la campaña de Boca en el Apertura, Úbeda decidió la entrada de Ander Herrera en lugar de Alarcón, para darle más claridad a la mitad de la cancha e intentar conectar el juego con los delanteros, aunque no hubo tiempo ni espacios para inventar algo distinto. El descuento de Zeballos al final solo añadió dramatismo a un partido que Estudiantes, el mejor en las áreas, resolvió con oficio y la chapa de campeón.


