Benfica-Real Madrid / Siniestro total en Lisboa
El Madrid se condena al playoff tras un desastroso partido ante el Benfica. Dos goles de Mbappé reducen al mínimo una derrota merecida. Asencio y Rodrygo, expulsados.
Mbappé marcó así el primer gol del Madrid.FILIPE AMORIMEl Benfica y la lluvia incesante le recordaron al Madrid que estaba ante una etapa de montaña, que se le atragantó. El equipo portugués fue un gigante en los inicios de la Copa de Europa; ahora tiene peores jugadores, pero el mismo orgullo. Y suma además el plus de Mourinho, uno de los grandes generales del fútbol mundial, un guerrero. Se sabía al Madrid de la primera a la última línea.
Planteó un partido duro, intenso, con el equipo falsamente encogido a ratos, pero con fiereza e intención en las salidas: el juego directo, sin rodeos, que siempre le gustó a Mou. El Madrid perdió claramente la batalla de la intensidad, esa asignatura que, que se sepa, no puede impartir Pintus.
De repente, Mbappé
Todo lo relevante sucedía en el área del Madrid, a la que el equipo portugués llegaba con sorprendente facilidad, casi siempre con Prestianni como estación de paso. Un rebote de Araújo fue el chupinazo benfiquista. A partir de ahí se sucedieron oportunidades magníficas: de Pavlidis; del propio Prestianni, a cuya rosca respondió Courtois con la parada del mes, quizá del trimestre, y aun así la pelota se columpió en el larguero; de Aursnes, al que le asustó la soledad en el área pequeña y disparó a las manos de Courtois; de Sudakov, que palpó la red exterior.
El Benfica lo tenía todo salvo a Mbappé, esta vez en una de sus múltiples versiones, la del asesino silencioso. Oculto tras el diluvio hasta entonces, el francés se asomó por primera vez al área para meter un cabezazo imparable en el segundo palo. Tres cuartos del gol le corresponden a Asencio, al que la jugada llevó hasta la posición de extremo derecho. La dulzura de su pierna diestra en los envíos largos se ha vuelto costumbre. Le cogió el gusto al área enemiga: apenas dos minutos después anduvo cerca del gol en un cabezazo picado que le sacó Trubin.
El Madrid pareció quedarse la pelota y el partido hasta que cambió la suerte de Asencio. Le faltó contención ante un primer amago de Pavlidis en una contra, resbaló fatalmente después y permitió el centro sencillo del griego que cabeceó a placer Schjelderup.
Esta vez fue el Madrid quien encajó mal el gol. De hecho, pudo recibir dos más antes del descanso: el primero lo evitó Valverde a tiro del propio Schjelderup cuando ya nadie más protegía el arco; el segundo se le fue inexplicablemente a Barreiro, que cabeceó al lateral de la red una pelota que pedía el tanto desde que inició su vuelo. Y entonces Massa imaginó un penalti de Tchouameni a Otamendi por un levísimo agarrón, uno de cientos. Antes ya se había inventado otra pena máxima, de Bellingham a Prestianni, corregido por el VAR. Pavlidis, en el descuento de la primera mitad, llevó al marcador, por una ruta equivocada, la superioridad lisboeta.
Cambios sin mejoría
El Madrid volvió del descanso con el mismo rostro: poca profundidad en sus minutos de dominio y repliegue desastroso tras cada pérdida. La consecuencia fue el tercer tanto benfiquista, en disparo de Schjelderup por el palo de Courtois. Si el Madrid no se descolgó del partido fue porque Mbappé nunca duerme y, casi de inmediato, con el equipo al borde del colapso, metió un colocado remate de derecha a centro de Arda Güler, esa sociedad que, con sus intermitencias, siempre funciona. Para entonces ya estaban en el partido Camavinga y Brahim, lanzados a territorio comanche.
Trubin marcó así el gol que clasificó al Benfica.Pedro NunesEl gol no marcó tendencia. El Benfica siguió siendo mejor con y sin balón. El Madrid encadenó pérdidas al por mayor y, Mbappé al margen, se vio abandonado por sus figuras. Para el arreón final, que no fue tal, Arbeloa se acordó de Alaba, Cestero y Brahim y se olvidó de Gonzalo y Ceballos. Güler salió incendiado para probar que Arbeloa no es inmune al descontento ajeno. En esto también calcó el Madrid lo peor de la era Xabi. Luego llegaron dos expulsiones, de Asencio y Rodrygo, y el tanto final de Trubin, broma de postre para un siniestro total.


