Barcelona 4 - Copenhague 1 / Lamine marca el camino

El Barça salió dormido, pero el de Rocafonda despertó al equipo. El Barça alcanza el Top-8. Lewandowski, Raphinha y Rashford de falta cerraron la remontada. Bernal cambió al equipo.

Santi Giménez
As
Con el suspense habitual de la tradicional caraja inicial, el Barcelona accedió al Top-8 de la Champions tras remontar un 0-1 del Copenhague y acabar ganando por 4-1 en una segunda parte en la que Lamine Yamal descosió al equipo danés por todos los flancos. El Barça, que parece necesitar incentivos para ponerse en faena, supera otra pantalla.

Huérfano de timón en el centro del campo a causa de las bajas de Pedri y Gavi por lesión y de De Jong por sanción, Flick volvió a echar mano de Eric García, su chico para todo, que parecía asentado en la defensa pero que ante las bajas volvió a aparecer en el centro del campo. Gerard Martín, por tanto, se alineó de nuevo como central por delante de Araújo. En el Copenhague, la única novedad era la ausencia de Cornelius en punta para dar entrada como titular a Jordan Larsson, el hijo del mítico Henrik.

Había dado en la previa Flick dos consignas claras a los suyos: “Dejar la portería a cero e ir paso a paso”. Pues queda claro que nadie le escuchó o que pasaron de él olímpicamente.

De nuevo, por undécimo partido en lo que va de temporada, el Barça recibió un gol de entrada y lo de la portería a cero se fue al garete a los cuatro minutos tras el tanto de Dadason. Luego, lo de tener calma, los jugadores se lo pasaron por el arco del triunfo. Todo fueron acciones precipitadas por parte de un centro del campo que carecía de especialistas. El Barça pagaba muy cara la ausencia de sus cerebros y se encomendaba a Lamine y a los errores daneses.

Pero los errores tenían que aprovecharse y Lewandowski falló un regalo increíble solo ante el portero, que dos minutos después volvió a lucirse ante Eric. El improvisado mediocentro blaugrana era un desastre repartiendo juego, pero se hacía notar en ataque. A los 35 minutos disparó un misil al larguero. Pero a pesar de la presión y de sacar seis saques de esquina en 20 minutos, el Barça no fluía y, en la última ocasión que tuvo el equipo blaugrana en la primera parte, Lewandowski volvió a aparecer para frustrar un remate de Raphinha a pase de Lamine Yamal. Con el polaco jugando para el rival, Fermín desaparecido, Raphinha más preocupado en encararse con el árbitro, Koundé fallón y Gerard Martín a su nivel, las perspectivas del Barça no eran tan malas.

Llegó a la media parte con todos los resultados de la jornada a favor, menos el suyo, hasta el punto de que en esos momento, incluso con un empate, pasaba al Top-8.

Los problemas siguieron nada más iniciarse la segunda parte: Eric se quedaba tocado en el vestuario y Bernal salía a dar sentido al atropellado juego del Barça.

Como pasa de manera habitual, el Barça del inicio de la segunda parte no se pareció en nada al de la primera. El primero en avisar fue Bernal desde fuera del área, quedaba claro que ya era otra cosa.

Dos minutos después, un pase magistral de Dani Olmo habilitó a Lamine Yamal, que hizo lo que quiso con la defensa danesa para darle el balón a Lewandowski, que la empujó a puerta vacía. El Copenhague sangraba y el Barça olió la sangre, y de nuevo Lamine Yamal fue el ejecutor con un disparo desde su rincón preferido que entró en la portería visitante tras tocar en un defensa.

El recital de Lamine Yamal no frenó ahí. El de Rocafonda se inventó otro pase de gol a Lewandowski que a la hora de rematar fue desestabilizado por Suzuki. Penalti que transformó Raphinha.

El Barça siguió a la búsqueda de goles y Rashford logró romper la maldición de los tantos de falta directa desde que se fue Messi marcando el 4-1 de esa manera.

Tuvo tiempo el Copenhague de amenazar con un 4-2 que no cambiaba el panorama y que fue anulado por el VAR, mientras el Camp Nou estaba más pendiente de los goles que castigaban al Real Madrid. El guion salió a la perfección gracias a un Lamine Yamal que marca el camino.

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