Atlético-Real Madrid / La pegada lleva al Clásico
El Madrid se cita con el Barça gracias a los goles de Valverde y Rodrygo ante un Atlético superior pero sin puntería. Se lesionaron Asencio y Rüdiger.
Minuto uno y medio de partido, falta (discutible tirando a inexistente) de Gallagher sobre Bellingham a 25 metros de la portería rojiblanca. Simeone avisa desde la banda sobre Valverde, quizá reclamando una barrera más tupida, quizá advirtiendo del peligro de la artillería pesada, quizá lo uno y lo otro. Nadie parece atender. El uruguayo mete un derechazo salvaje que acaba en al red tras silbar en el guante derecho de Oblak. El Madrid llegaba al derbi con un gol bajo el brazo. Un cañonazo que desfiguraba el partido.
Todo parecía diferente al duelo de septiembre en el Metropolitano, empezando por la falta de vértigo. El Madrid se acomodó en su ventaja y el Atlético, que esta temporada había ofrecido una versión más comercial en su juego, tampoco se fue a por él arrebatadoramente.
Gallagher y Gonzalo
Simeone, que tiene en su hoja de servicios más derbis madrileños que ningún otro entrenador, mantuvo el plan que no le funcionó en Anoeta. Metió a Gallagher por el lesionado Barrios para no retirar a Vinicius la vigilancia de Llorente y volvió a reunir en punta a Julián Alvarez y Sorloth, que en la variedad está el gusto, aunque no mezclen especialmente bien, principalmente porque no han coincidido ambos en el punto óptimo. Ahora crece el noruego y mengua el argentino.
Tampoco tocó nada Xabi Alonso. Puso a los que golearon al Betis y repitió once por primera vez en la temporada, Gonzalo incluido. Tener un nueve de cuna le dio al Madrid la opción de ganar segundas jugadas, el punto débil de Mbappé.
El partido se movía en un territorio de tensa igualdad. El Atlético se quedó tres veces en el casi del último envío. Les faltó un paso o les sobró un segundo a Julián Alvarez, Sorloth y Giuliano, por este orden. Los de Simeone tenían más pelota que un Madrid replegado y reservón, pero languidecían en ataque hasta la parte final del primer tiempo
Entonces sí apretaron de verdad, con dos disparos potentes y lejanos de Baena que sacó Courtois y con un cabezazo a bocajarro de Sorloth que también topó con los reflejos del belga. Poco después al noruego se le fue otro remate más sencillo en el segundo palo. El centro de Gallagher merecía otra cosa.
El Madrid ganaba sin mandar, contemporizaba, tenía una salida sucia desde atrás y olvidaba el área contraria. Solo estuvo cerca del gol dos veces en un minuto. Rodrygo se aprovechó de un error de Baena para pisar el corazón del área atlética. Dibujó un recorte sobresaliente y un disparo inocente que no sorprendió a Oblak. En la secuencia posterior Vinicius cabeceó mal un rosca perfecta de Bellingham.
Según se acercaba el descanso, el equipo de Xabi empequeñecía. Llorente era un muro para Vinicius, Rodrygo no ofrecía progresos y hasta a Bellingham, el mejor en el comienzo, le costaba masticar el partido. Baena, en cambio, recorría el camino inverso: un inicio lleno de imprecisiones y un final de primer tiempo afilado. El marcador, definitivamente, no decía toda la verdad. Lo engañaba, por enésima vez, Courtois.
Vinicius y Simeone
El marcador, precisamente, obligaba a Simeone a abrigar el centro del campo para desvestir su defensa. Entró Le Normand, metió a Llorente junto a Koke y desplazó a la derecha a Pubill. El retoque acentuó el mando del Atlético, que con su primera presión trababa la primera salida del Madrid, siempre un equipo con trampa. Porque la primera vez en que escapó de la jaula en la segunda mitad fue para llevar la pelota a la red de Oblak.
Bellingham deshizo el nudo, abrió a la derecha a Valverde y este metió un pase raso y tenso que Rodrygo aprovechó para sacar de pista por velocidad a Le Normand y cruzar su disparo ante la salida de Oblak. Caminando sobre las brasas, hundido en su campo, se veía casi inexplicablemente con una ventaja importante.
Sorloth, autor del gol Atlético, disputa una pelota con Asencio.FADEL SENNAEl Atlético merecía otra cosa y puso de nuevo el partido a tiro en un cabezazo de Sorloth, siempre por encima de Asencio, a envío preciso de Giuliano, con Vinicius persiguiéndole con la vista.
Xabi perdió entonces a sus dos centrales por lesión y tuvo que improvisar con Tchouameni y Carreras, reordenar al equipo en un 4-4-2 con Mendy y Fran García en la banda izquierda y llamar a la resistencia, que apuntaba a heroica.
En otro giro sorprendente del partido, el Madrid revivió con los recién llegados. Salió mejor de la presión y hasta tuvo el tercer gol, en disparo de un Rodrygo crecido que desvió Oblak. Xabi retiró a Vinicius, que cerró en la salida una larga tarde de charlas picantes con el Cholo, y el Madrid ganó la orilla, sorteando las últimas balas (Griezmann, Julián), hacia un Clásico en el que comparecerá en precario. La victoria en el derbi fue analgésica, pero no sanadora.


