Así fue la explosión volcánica que sumió al mundo en oscuridad, frío y hambre en el siglo XIII
Investigaciones recientes lograron identificar al volcán Samalas, en Indonesia, como el responsable de la catástrofe climática ocurrida hace más de 760 años y cuyas cenizas y gases devastaron cosechas y alteraron el destino de imperios y comunidades en tres continentes, según National Geographic
InfobaeEn la segunda mitad del siglo XIII, una erupción colosal del volcán Samalas, ubicado en la isla indonesia de Lombok, provocó un brusco descenso de las temperaturas y alteraciones climáticas en todo el planeta. Durante más de 800 años, el verdadero origen de este fenómeno permaneció oculto.
El año sin verano y su impacto mundial
Durante 1257, Europa atravesó lo que más tarde se conocería como “el año sin verano”. Las crónicas de la época describieron cielos opacos, inviernos inusualmente extensos y el fracaso de las cosechas.

En Asia, las consecuencias resultaron aún más graves. El frío y la sequía interrumpieron rutas comerciales milenarias y precipitaron el colapso económico y social en ciertas regiones. Historiadores plantearon que este enfriamiento repentino habría debilitado al imperio mongol, liderado por Hulagu, nieto de Gengis Kan, en un contexto ya tensionado por conflictos internos.
El impacto en la economía y la demografía fue severo. En Europa, se registró un aumento de enfermedades relacionadas con la malnutrición y la pobreza, mientras que en Asia, comunidades enteras migraron en busca de mejores condiciones.
La incapacidad para almacenar alimentos suficientes y el retroceso de la agricultura impulsaron cambios sociales y políticos, que en algunos casos provocaron revueltas y desplazamientos de población.
El misterio del volcán oculto: Samalas

Durante siglos, nadie supo qué fenómeno natural había originado el drástico enfriamiento. Los relatos de la época coincidían en las consecuencias, pero no identificaban la causa: una erupción volcánica de magnitud extraordinaria, cuyo nombre y ubicación permanecieron ocultos.
El enigma comenzó a resolverse poco más de una década atrás, cuando un equipo de científicos franco-indonesios analizó cenizas volcánicas en la isla de Lombok, en Indonesia, según informó National Geographic. La composición geoquímica de fragmentos de vidrio volcánico hallados en el entorno del monte Rinjani coincidió exactamente con las micropartículas atrapadas en los hielos polares de Groenlandia y la Antártida.
A través de estos estudios, los investigadores lograron identificar el origen del desastre climático: el volcán Samalas, situado en la isla de Lombok.

La erupción del Samalas en 1257 liberó una cantidad colosal de cenizas y dióxido de azufre en la atmósfera, bloqueando la radiación solar y desencadenando un “invierno volcánico” que enfrió el hemisferio norte durante dos años, alteró el clima y trastocó los sistemas agrícolas dependientes de ciclos estacionales regulares.
Los estudios actuales sugieren que la erupción del Samalas fue una de las más potentes del último milenio, comparable únicamente con catástrofes como la del Tambora en 1815. El volumen de cenizas y gases lanzados a la atmósfera superó ampliamente el de la mayoría de los eventos volcánicos conocidos, afectando la composición del aire y el balance energético del planeta.
Un manuscrito y la ciencia resuelven el enigma
La identificación definitiva del volcán Samalas requirió también revisar fuentes locales. El manuscrito Babad Lombok, un texto tradicional javanés, narraba la destrucción de aldeas y de la capital de un reino bajo una lluvia de fuego; estos detalles coincidieron con los datos científicos y aportaron un respaldo histórico al hallazgo.

Elementos que durante siglos se consideraron mito encontraron sustento en pruebas físicas y documentales. Las nubes de aerosoles lanzadas a la atmósfera por la explosión del Samalas alteraron la vida de millones y modificaron el equilibrio de sociedades enteras, perpetuando un recuerdo conservado en leyendas y fuentes históricas mientras la identidad del volcán permaneció olvidada.
Como destacó el medio, el caso Samalas muestra la conexión entre geología, climatología y tradición oral. La reconstrucción de este episodio demuestra que la investigación colaborativa puede revelar eventos que transforman el mundo, incluso cuando los rastros tangibles son escasos.
La historia del volcán Samalas es un recordatorio de cómo la naturaleza, a través de procesos geológicos extremos, puede reconfigurar el destino de la humanidad y dejar marcas indelebles en la memoria colectiva.


