Asencio-Huijsen, caminos inversos
Mientras el canterano vive su mejor momento, Dean fue uno de los objetivos del público del Bernabéu. Ante el Levante, Asencio marcó y Huijsen fue sustituido. Doble giro de 180 grados.
Aunque es su entrega y personalidad la que han conquistado al Bernabéu. La que le permiten regatear las noches donde ante rivales de enjundia se ha visto superado por momentos. La que demostró en el campo y también ante los micrófonos: “Lo de Albacete no debería haber pasado. Nos sentíamos culpables y queríamos revertirlo. Queríamos dar una buena imagen y este es el camino”. La que hizo al central evitar esa música de viento que acompañó a muchos de sus compañeros. Huijsen, entre ellos.
Arbeloa da instrucciones a Huijsen contra el Levante.JAVIER GANDULPorque fue uno de los señalados. Con el físico mermado, ha sido el factor mental el que ha sufrido una mayor merma en el gigante de Ámsterdam. Donde antes todo certeza, ahora hay titubeos. Incluso con balón, donde su pie era excelente. Tanto que en sus albores era el cerebro de un Madrid necesitado de uno. Ahora necesita aclararlo. Aunque desde el club hay confianza plena en él. En que los 58 millones de euros fueron una buena inversión. Se aboga por la calma.
“Nos olvidamos de la edad”
Como hizo Arbeloa, que optó por el cambio en el 61′. El rendimiento de Dean apareció en rueda de prensa y el técnico le defendió: “Siempre hablo con los chicos de la cantera de que el puesto más exigente es el de central. Tienes que hacer muchas cosas bien y Dean viene de estar parado mucho tiempo. Es muy difícil volver de lesión. Vamos a seguir trabajando, muchas veces nos olvidamos de la edad de los chicos (Huijsen tiene 20 años, por los 22 de Asencio) y de la exigencia del club. Pero yo creo que nos va a dar muchas cosas”. Misma receta que el club, confianza y paciencia. Las necesita ambas el zaguero.
Para, primero, acercarse a sí mismo. A ese nivel inicial que hizo enterrar esa etiqueta de defensa más caro de la historia del club. Contra el Levante no estuvo demasiado exigido, aunque le faltó contundencia, especialmente por arriba. Aunque interceptó un balón, despejó cuatro y recuperó otros tres, solo ganó uno de los seis duelos que afrontó, un 16,7%. Mientras que con balón lució menos que su compañero: 91% de acierto (52/57) y sin generar ninguna ocasión. La diferencia es mínima, pero es en posesión donde él debe marcarlas. Y es consciente y busca revertirlo. Es la historia de dos centrales de condiciones y rumbos antónimos. De un doble giro de 180 grados desde Estados Unidos.


