Alertan por olas de calor extremo a nivel global: casi 4.000 millones de personas estarán en riesgo en 2050

Científicos de la Universidad de Oxford advierten que regiones tradicionalmente frías y países del cinturón tropical deberán adaptarse con urgencia

Infobae

El riesgo que representa el calor extremo crece a escala global y, según un estudio, casi 3.800 millones de personas podrían verse expuestas a este fenómeno en 2050. A pesar de que los países tropicales soportarían el mayor impacto, las regiones tradicionalmente frías también deberían prepararse para condiciones inéditas.


Los científicos de la Universidad de Oxford, citados por la AFP, subrayan que la magnitud de este desafío demanda una adaptación acelerada y estructuras adecuadas para enfrentar la amenaza.

El grupo de investigación, cuyo trabajo se publicó en Nature Sustainability, anticipa que esta problemática no es lejana: la década actual ya será decisiva, ya que se prevé que el mundo pronto alcance un incremento de 1,5 ℃ respecto de los niveles preindustriales.

Jesús Lizana, autor principal del informe, advierte que la humanidad se acerca rápidamente a ese umbral y que el incremento se producirá mucho antes de lo que muchos imaginan.

El informe subraya que, si
El informe subraya que, si la temperatura media global aumenta 2 ℃ para mediados de siglo, la población expuesta a condiciones extremas casi se duplicará, alcanzando a cerca de 3.790 millones de personas, lo que representa una escala de amenaza sin precedentes en la historia contemporánea (Imagen ilustrativa Infobae).

Entre las soluciones urgentes, destaca la necesidad de crear infraestructuras para refrigeración sostenible o tecnologías de enfriamiento pasivo durante los próximos años, pues sin ellas las poblaciones vulnerables enfrentarán episodios peligrosos. Lizana explica que la exposición prolongada puede desbordar la capacidad natural del organismo para disipar el calor, lo que provoca desde mareos y cefaleas hasta insuficiencia orgánica y muerte.

La proyección de los investigadores de Oxford ilustra que, bajo un escenario de aumento de 2 ℃ en la temperatura media global, la cantidad de personas sometidas a condiciones de calor extremo casi se duplicará. El informe señala textualmente: "Se proyecta que la población que experimenta condiciones de calor extremo casi se duplicará" para mediados de este siglo. Esta cifra, equivalente a 3.790 millones de individuos, refleja la escala gigantesca de la amenaza.

Lizana sostiene: “La principal conclusión de esto es que la necesidad de adaptación al calor extremo es más urgente de lo que se creía anteriormente”.

Los países con climas cálidos —principalmente en el cinturón tropical— cargarán con la mayor parte de esta presión. La demanda de sistemas de refrigeración aumentará de manera drástica en naciones de rápido crecimiento demográfico y grandes zonas urbanas que aún carecen de acceso masivo a aire acondicionado u otros recursos.

La falta de preparación y
La falta de preparación y adaptación ante el avance del calor extremo no afecta solo a los países tropicales, ya que naciones acostumbradas al frío también deberán rediseñar sus infraestructuras y sistemas de transporte para enfrentar las nuevas condiciones climáticas impuestas por el cambio global (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre los países más afectados figuran Brasil, Indonesia y Nigeria, todos con cientos de millones de habitantes expuestos a riesgos sin precedentes. El estudio identifica además a India, Filipinas y Bangladesh como zonas críticas donde millones enfrentarán impactos significativos en salud y calidad de vida.

La científica climática urbana Radhika Khosla, coautora de la investigación, comenta: “En pocas palabras, las personas más desfavorecidas son las que sufrirán el peso de esta tendencia que nuestro estudio muestra hacia días cada vez más calurosos”. La República Centroafricana, Sudán del Sur, Laos y Naciones del África ecuatorial verán incrementos notables de días con temperaturas peligrosas, lo cual complicará más aún la vida diaria y los sistemas de salud en contextos con menos recursos.

El informe señala que la demanda de energía para refrigeración se disparará en los países en desarrollo, lo que a su vez puede generar repercusiones en las infraestructuras energéticas y la viabilidad económica. Un punto crucial es que el acceso desigual a soluciones tecnológicas profundiza las diferencias entre comunidades que pueden invertir en aire acondicionado —o su equivalente sostenible— y aquellas que carecen de medios.

La exposición prolongada a altas
La exposición prolongada a altas temperaturas puede desbordar la capacidad natural del organismo para disipar el calor, provocando desde mareos y cefaleas hasta insuficiencia orgánica y muerte, lo que convierte al calor extremo en uno de los riesgos sanitarios más graves del futuro cercano según los autores del informe (Imagen ilustrativa Infobae)

Pero la amenaza no se circunscribe a los trópicos. El equipo remarca que naciones acostumbradas al frío, como Canadá, Rusia y Finlandia, afrontarán nuevas dificultades. Aunque la disminución de los llamados “días de grados de calefacción” —temperaturas tan bajas que exigen calefacción— se traduciría temporalmente en facturas energéticas menores, los científicos prevén que estos modestos ahorros serán superados en el mediano plazo por el costo del enfriamiento.

Radhika Khosla advierte que las sociedades más prósperas enfrentan una ilusión de seguridad: la preparación es insuficiente ante el cambio de paradigma climático. Según sus palabras para AFP, los países de rentas altas “enfrentan un problema importante, incluso si muchos aún no se dan cuenta”. Lizana añade que “los países más ricos no pueden quedarse de brazos cruzados y asumir que todo irá bien; en muchos casos, están peligrosamente mal preparados para el calor que se avecina en los próximos años”.

El estudio pone el acento en la evolución del fenómeno: a medida que el cambio climático intensifica la frecuencia e intensidad de las olas de calor, la exposición prolongada al calor extremo se consolida como uno de los mayores riesgos sanitarios del futuro. Siempre según los autores, el calor extremo, conceptualizado como “asesino silencioso”, lleva a que la mayoría de las muertes sucedan gradualmente, producto de la suma de altas temperaturas y factores ambientales que alteran el termostato interno del organismo. Este proceso, a menudo inadvertido, acelera la mortalidad y pone bajo presión a los ya tensionados sistemas sanitarios en los países más vulnerables.

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