África / Pánico en África a otro ‘escándalo láser’

La semifinal entre Senegal y Egipto promete ser tensa. En 2022 tuvieron un lío en la clasificación al Mundial por el uso de rayos láser en la grada.

Héctor Pérez
As
La lupa futbolística se vuelve a poner sobre la Copa de África. Más específicamente, en las semifinales de la competición. Y el duelo que vivirán Senegal y Egipto también tendrá la mayor de las intrahistorias de la competición, a estas alturas, sin que sean Mané y Salah los que acaparen de manera directa este aspecto.

El reencuentro entre ambos países se visualizará con uno de los últimos enfrentamientos que protagonizaron las dos selecciones. En 2022, Senegal y Egipto se vieron las caras con el objetivo de la clasificación al Mundial de 2026. Una eliminatoria entre el campeón y subcampeón de África -en ese momento- que se decidió desde el punto de penalti.

Pánico en África a otro ‘escándalo láser’

Salah se lamentó y Mané celebró en aquella tanda llena de nerviosismo. Un momento de aquel partido en Diamniadio, ciudad de Senegal ubicada en Dakar, que se resolvió con la polémica de los punteros láser. Desde la grada, en la vuelta de la eliminatoria, los aficionados senegaleses utilizaron estas herramientas para despistar a los jugadores egipcios.

Las imágenes de los faraones con el color verde en sus caras, por los láseres, dieron la vuelta al mundo. Más con una derrota egipcia que agitó todo el continente africano. En el inicio de 2026, ambas selecciones se ven las caras pero en un territorio neutral. Tánger dictará sentencia para conocer al finalista, aunque aquellas imágenes vividas en 2022 sigan siendo recordadas.

Pánico en África a otro ‘escándalo láser’

Senegal no se ha visto exenta a toda la problemática que vivió en aquel encuentro, por el que la FIFA le sancionó con 150.000 euros aproximadamente. Una cantidad, entre otras cosas, que ha obligado a la Federación de Fútbol del país a sacar un comunicado pidiendo a sus aficionados el tener un comportamiento disciplinado.

Verse de nuevo sobre el terreno de juego pondrá muchas cuentas pendientes para Egipto, que podría vivir la última Copa de África de Salah -como podría ser de Mané en el lado contrario-, que se cruza con uno de sus mayores rivales en los últimos años. Un partido en el que Rabat estará en el horizonte como meta. Y en el que se espera, por qué no decirlo, que esta vez no haya ningún ‘altercado’ desde la grada que altere el devenir del vencedor.

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