Nápoles 2 - Bolonia 0 / Neres se viste de Maradona
El Nápoles ganó la Supercopa de Italia con un doblete del brasileño en la final contra el Bolonia: los campeones vigentes de la Serie A se adjudican el primer trofeo de la temporada.
El Nápoles buscó imponerse y lo logró con su juego. En el 24’, una jugada espectacular vio a Hojlund y Neres intercambiar taconazos, liberando al brasileño dentro del área, con Heggem realizando una rápida parada. Los momentos más difíciles del portero del Bolonia comenzaron a la media hora, teniendo que bloquear a McTominay y luego a Spinazzola, quien entró en profundidad y remató al arco. Sin embargo, Ravaglia no pudo detener el disparo lejano de Neres en el 38’, pateando un zurdazo combado al segundo palo que valió una ovación y un gol.
El plan personal del Nápoles para redimirse de la derrota en la Serie A contra el Bolonia continuó con éxito en la segunda mitad del partido. En cuanto el árbitro pitó, Ravaglia tuvo que estirarse para evitar primero el intento de Hojlund y luego el de Rrahmani. Ferguson quiso suavizar el partido consiguiéndolo en dos ocasiones, una de ellas en el 54’ tras un centro de Orsolini, pero sin darle la potencia suficiente a su cabezazo. Así, el hombre que simbolizó el primer trofeo de Italia de la temporada fue Neres, quien marcó su segundo tanto en el 57’, sumándose al gol en la semifinal contra el Milan. El hat-trick podría haber llegado unos minutos después, cuando Hojlund superó a Moro en el contraataque y buscó al brasileño frente a la portería, pero el balón fue ligeramente impreciso.
De alguna manera, el Bolonia se entregó al dominio del Nápoles, aún evidente en los disparos de Politano y McTominay, apenas igualados por el suplente Rowe en el 74’, quien intentó liberarse para patear al arco, pero el balón se fue alto por encima del larguero. En los minutos finales, el conjunto de Conte tiró de experiencia y controló el ritmo, manteniéndose activo en cada oportunidad de gol, aunque sin ansiedad. Toda esa energía se volvió útil según el árbitro señaló el final del partido, arrancando carreras a toda velocidad en el campo, abrazos entre compañeros y besos con el trofeo para comenzar la temporada como terminó: levantando uno al cielo, el tercero de capitán del Nápoles para Di Lorenzo.


