Lamine: la radiofrecuencia funciona
El ‘10’ ha jugado el 99,5% de los minutos desde que pasó por las manos del doctor belga Ernest Schilders. Sus sensaciones han mejorado y su rendimiento, también.
El aterrizaje de Schilders en Barcelona levantó mucha polvareda. A la RFEF le cogió por “sorpresa” y expresó su malestar por desconocer que al jugador se le iba a practicar un “proceso de radiofrecuencia invasiva”. Lamine, que había viajado a Las Rozas, cogió un avión de vuelta. Según algunas fuentes, sabía que ese sería el desenlace porque conocía la visita del doctor Schilders. En todo caso, y respaldado por el club, descansó los días preceptivos y luego siguió las directrices de Schilders y los médicos del Barça, que en ningún caso se han planteado la operación desde que empezó la temporada.
Ya contra el Athletic se vio un Lamine distinto. Se le vio con otra chispa y regateó mucho más que en semanas anteriores. La acción del 4-0 (repartió dos asistencias en ese partido) habló por sí misma. Contra el Alavés marcó un gol y dio otro. Y así ha ido sumando las últimas semanas. Sus cifras han mejorado y ya lidera un par de rankings. Es el mejor asistente de LaLiga (siete) y también, de largo, el mejor regateador (69 completados, por delante de los 47 de Mbappé y los 37 de Vinicius y Nico). Un par de detalles hacen ver que Lamine está aparentemente recuperado de la pubalgia. El primero, es su enfado el día en que Flick lo cambió contra el Eintracht pese a que el choque estaba a punto de finalizar. Y otro, que jugase los 90 minutos en Guadalajara pese a que era un partido que podía haberse ahorrado.
La calma, pues, parece haber regresado al entorno de Lamine después de un principio de temporada convulso, con picos altísimos de polémica en cada convocatoria de la Selección. En septiembre, por su alineación con España en Turquía, cuando había llegado tocado del partido ante Bulgaria. Y luego, por sus dos desconvocatorias. La primera, en octubre, que también le impidió jugar el partido contra el Sevilla después de haber acabado exhausto el partido contra el PSG. Y la segunda, en noviembre, por el famoso proceso de radiofrecuencia que, aparentemente, sí ha funcionado. Bueno para el Barça y bueno para la Selección.


