Flamengo se planta con Filipe
Según avanza UOL, Fla habría llegado a un impasse en la renovación del contrato del técnico. La dirección deportiva, incluso, ya manejaría otros perfiles para sucederle.
Si bien el tiempo del mismo parece cantado, renovación por dos temporadas (diciembre de 2027), las conversaciones siguen atascadas en varios puntos: desde el propio salario fijo -es el técnico que menos cobra de todo el Brasileirão y merece un reconocimiento por lo logrado- hasta la propia cláusula de rescisión, así como las primas y las bonificaciones por objetivos a futuro, además de tener autonomía y voz y voto en la planificación de la plantilla.

Filipe decidió apostar por la contratación del superagente Jorge Mendes para agilizar el proceso. Un movimiento que desde Flamengo se entendió como una marcha atrás e incluso una maniobra a futuro, pensando en un desembarco a Europa en el medio plazo. Porque Filipe nunca ocultó su deseo de volver al Viejo Continente. Tras ganarlo todo en Brasil, se intuía que pudiera seguir un poco más y seguir desarrollando su carrera. Una decisión que sigue pesando y quiere cumplir. Filipe quiere continuar en el Maracaná.
“Mi realidad es que estoy aquí... veremos lo que pasa”
Filipe Luis
“Acabo contrato y estamos en negociaciones para seguir. Todo el mundo sabe que sueño con volver a Europa algún día. Pero mi realidad es que estoy aquí. Los jugadores lo han dado todo por mí. Veo mi equipo y me reconozco. Lo único que controlo es eso, lo demás no. A partir de mañana tendremos una conversación con el presidente. Luego ya veremos lo que pasa”, reconocía en una pregunta para AS desde Doha tras la final ante el PSG.
El tira y afloja se ha prolongado en el tiempo más de lo necesario. Según UOL, la pelota está sobre el tejado de Filipe porque “tiene la última oferta sobre la mano”. Una que le colocaría dentro del escalón que se ha ganado, a la altura de Carlo Ancelotti, seleccionador de Brasil, y Abel Ferreira, técnico del Palmeiras. Eso sí, si el técnico decide no aceptarla, “el club ya tiene planes B y C para tal eventualidad”. Pesadilla antes de Navidad en Río de Janeiro.


