Flamengo 2-0 Pyramids / Luis Enrique tiene un problema

El imparable Flamengo de Filipe Luis será su rival en la final de la Intercontinental tras derrotar a Pyramids. El Mengao ha levantado dos títulos en 15 días.

Víctor Martín J.
As
Filipe Luís tiene un plan y nunca falla. El técnico brasileño sacó a relucir la pizarra ante Pyramids y con dos cabezazos se cuela en la final en la que espera un PSG temible. Flamengo, con autoridad, se presenta como digno oponente para una final llena de atractivos.

Ya desde el primer momento, el dominio de Flamengo y la incomparecencia de Pyramids se aliaron para que solo hubiera un equipo sobre el césped. Con Jorginho y De Arrascaeta a los mandos de la nave, los de Filipe Luís movían a su antojo buscando la opción desde casi cualquier perspectiva.

En el 24 de juego, el primero del Flamengo llegó en una jugada que ya se ha convertido en marca de la casa para los cariocas. De Arrascaeta lanzó un centro casi perfecto con su diestra desde el lateral y los centrales atacaron el primer palo. En esta ocasión, al revés de lo que ocurrió en la Libertadores, Danilo no llegó por centímetros pero sí Leo Pereira, que con un cabezazo claro adelantó a los suyos.

En los últimos compases del primer tiempo, Pyramids tuvo la primera y única de su discreto partido. Por increíble que parezca, Giorgian de Arrascaeta cometió un error con balón que puso a Mayele en condición de mano a mano. Agustín Rossi, haciéndose grande, solventó la solución con una gran parada.

La segunda mitad arrancó con un conjunto egipcio más clarividente, Sin embargo, volvió a repetirse la historia. Giorgian de Arrascaeta volvió a sacar el guante y esta vez, sí Danilo apareció como un huracán para cabecear al fondo de la red y poner el partido muy de cara.

Luis Enrique tiene un problemaThaier Al-Sudani

Con el paso de los minutos, el físico empezó a pasar factura y, mientras el orden táctico suplió la falta de fuerza en las piernas de Flamengo, Pyramids comenzó a partirse y precipitarse en el momento de mayor necesidad.

En la recta final, Filipe Luís se tomo la libertad de reservar a sus dos mariscales (Jorginho y de Arrascaeta) y sin ceder un solo palmo de terreno, conservó el resultado y jamás dejó de tener a su merced a un Pyramids que acabó capitulando.

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