Tras el “espaldazo” y la sanción, Estudiantes le pone el pecho a todo: eliminó a Central Córdoba y es semifinalista
Luego de una semana agitadísima, el Pincha venció 1-0, con un golazo de Palacios, y enfrentará al vencedor de Barracas Central-Gimnasia
LA NACION, Claudio Mauri
Después del "espaldazo" en Arroyito del que salió vencedor ante el candidato Rosario Central, Estudiantes le sigue poniendo el pecho al Torneo Clausura, se mantiene de pie como único referente que confronta con las irregularidades de la AFA. Avanzó a las semifinales con una formación que, en un insólito fallo del Tribunal de Disciplina, deberá cumplir en el próximo torneo dos fechas por el gesto ante el ingreso a la cancha de Rosario Central.
Los cuartos de final le planteaban al Pincha otro partido con connotaciones especiales, en Santiago del Estero frente a Central Córdoba, que tiene un historial de arbitrajes favorables a partir del paraguas protector de Pablo Toviggino, tesorero de la AFA y complemento crucial del presidente Claudio Tapia en una gestión que está levantando el repudio general del ambiente futbolístico ante la sucesión de dislates y escasa transparencia.
Con un golazo de Palacios a los 20 minutos del segundo tiempo, Estudiantes ganó 1-0 y en las semifinales enfrentará al ganador de la serie Barracas Central-Gimnasia. El foco estaba puesto en el árbitro Yael Falcón Pérez, que tuvo una actuación ecuánime en un partido sin polémicas ni excesos, más allá de un tumulto fugaz en el área local entre Abascia, Facundo Rodríguez y González Pirez. Todo normal, dentro de un fútbol argentino disfuncional.
El presidente Juan Sebastián Verón, suspendido por seis meses por la AFA por ser considerado el ideólogo del espaldazo, en las últimas horas salió a curarse en salud ante lo que le pueda pasar a Estudiantes en el futuro: “Puede terminar con un descenso, malos arbitrajes”. Lo de anoche bajó la agitación. También en las declaraciones del entrenador Eduardo Domínguez tras la victoria: “El equipo habla donde tiene que hablar, más allá de que todo lo que se habla afuera seguramente nos ha afectado”.
Lo más destacado de Central Córdoba 0 - Estudiantes 1
El calor sofocante puso al desarrollo en cámara lenta. Los 36 grados, ya bien entrada la noche santiagueña, anestesiaron el ritmo, todo era cansino, de esfuerzos controlados. A lo ambiental se sumó la cautela futbolística de los dos equipos. Arriesgaron poco de arranque, la pelota no llegaba a las áreas ni había remates. Estudiantes recuperaba una pieza importante con Ascacíbar, cumplida la suspensión; es el volante que, por delante de Piovi, dinamiza la búsqueda a partir del círculo central; conduce y llega.
El campo seco tampoco contribuía a la vivacidad del juego. Central Córdoba, más habituado al sofocante clima norteño, no hizo diferencia desde lo físico. El equipo de De Felippe, como es habitual, se afirmó en el medio con el pase de Florentín y apostó a las corridas de Perelló y a la pujanza de Heredia en el centro del ataque. Eso, en los papeles; en la práctica, todo muy diluido y chato durante la primera etapa.
Las defensas no pasaban apuros, todo estaba controlado. El único que por momentos cambiaba la sintonía era Cetré con su explosividad y quiebre de cintura. Sin el suspendido Guido Carrillo -cumplió la segunda de las cuatro fechas de sanción-, el colombiano es la carta ofensiva más incisiva del Pincha. Ofrece un registro diferente a Palacios y Farías, más asociativos.
Se acercaba la media hora de juego sin un remate al arco, con Muslera y Aguerre como espectadores. Cetré fue el que rompió el tedio a los 28 minutos, con un derechazo desde fuera del área que exigió un muy buen manotazo de Aguerre al córner.
A los 30 minutos se hizo la pausa de hidratación, con jugadores que llegaban a la línea lateral como si vinieran de una travesía en el desierto. Algo más se movió el partido luego del refresco. Perelló buscó con un remate de media distancia y Estudiantes hilvanó un contraataque entre Farías y Palacios, que sacó un débil remate. Una primera etapa con escasísimas emociones para un público que tenía a muchos hinchas con el torso descubierto.
La segunda etapa levantó un poco las revoluciones en el comienzo. La pelota no estuvo tan adormecida. Central Córdoba mostró más decisión, se posicionó en campo rival. Con Zalazar y Perelló merodeó las cercanías de Muslera. Estudiantes quedó más perfilado para el contraataque, buscó los espacios con Ascacíbar, el toque de Palacios y la aceleración de Cetré.
El encuentro ya transmitía un interés que no había tenido antes. Y Estudiantes hizo valer su mayor riqueza técnica en una acción que reunió el pase al espacio de Medina, el desborde Cetré -descuidado por Moyano- y el centro que Palacios conectó de aire con la zurda. Cuarta asistencia del colombiano en el torneo. Golazo, en medio de los relámpagos que prenunciaban una tormenta.
Era la clase de partido en el que gana el que hace un gol. Alcanza con un acierto, aprovechar la ocasión aislada, más allá de que Central Córdoba se ilusionó con el empate con un zapatazo de Varaldo en el travesaño. Pasó Estudiantes en el sauna santiagueño, como si estuviera acostumbrado a vivir en la caldera que es el fútbol argentino.


