La hija del expresidente de Sudáfrica renunció a su cargo de diputada tras ser acusada de traficar sudafricanos para combatir en Rusia

Duduzile Zuma-Sambudla dejó su escaño de forma inmediata luego de ser señalada por su hermanastra de engañar a 17 ciudadanos para enviarlos a la guerra en Ucrania

Infobae

Duduzile Zuma-Sambudla, hija del ex presidente sudafricano Jacob Zuma (2009-2018), renunció a su escaño en el Parlamento sudafricano, según informó este viernes el partido uMkhonto weSizwe (MK). Su dimisión se produce después de ser acusada de engañar a 17 personas para que fueran a combatir del lado de Rusia en la guerra de Ucrania. Según el MK, la dimisión de Zuma-Sambudla a la Asamblea Nacional y a todos sus cargos públicos se realizó de manera “voluntaria” y con “efecto inmediato”.


En una rueda de prensa ofrecida por los dirigentes del MK, el organizador nacional Nathi Nhleko afirmó que el partido no participó en el traslado de los 17 sudafricanos a Rusia y que la renuncia no es una admisión de culpabilidad. Nhleko agregó que la organización brindará apoyo a las familias de los ciudadanos implicados, al afirmar: “Los funcionarios nacionales han aceptado la decisión de la camarada Duduzile Zuma-Sambudla de dimitir y apoyan sus esfuerzos para garantizar que estos jóvenes sudafricanos regresen sanos y salvos a sus familias”.

Zuma-Sambudla estuvo presente en la comparecencia, pero evitó realizar declaraciones y no respondió a las acusaciones realizadas por su hermanastra Nkosazana Bonganini Zuma-Mncube. Fuentes policiales sudafricanas confirmaron que se ha abierto una investigación contra Zuma-Sambudla, luego de una declaración jurada de la hermanastra en la que aseguró que 17 hombres sudafricanos fueron “atraídos a Rusia con engaños y entregados a un grupo mercenario ruso para luchar en la guerra de Ucrania sin su conocimiento ni consentimiento”, según recogen medios locales.

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En esta imagen de archivo, el expresidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, habla junto a su hija, Duduzile Zuma-Sambudla (derecha), en una conferencia de prensa en Soweto, Sudáfrica, el 16 de diciembre de 2023. (AP Foto/Themba Hadebe, archivo)

El gobierno de Sudáfrica informó a inicios de mes que trabaja en la repatriación de los ciudadanos, quienes habrían sido convencidos con contratos laborales falsos y terminaron en manos de fuerzas mercenarias. Las autoridades investigan cómo ocurrieron los traslados y cómo los afectados llegaron a territorio ruso.

Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, se ha registrado la participación de cientos de africanos en el bando ruso, algunos como mercenarios, mientras otros han denunciado engaños y coacciones para ser integrados a las filas rusas. El ministro de Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, declaró el 7 de noviembre que al menos 1.436 ciudadanos de 36 países africanos combaten junto a las fuerzas rusas, advirtiendo que el número podría ser hasta mayor. Sybiha instó a los gobiernos africanos a alertar a sus ciudadanos sobre los métodos de reclutamiento.

Las autoridades de los países de origen rara vez reclaman la liberación de estos combatientes, ya que algunos poseen pasaporte ruso y varias naciones africanas prohíben la doble ciudadanía. En septiembre, Kenia comunicó que investigaba denuncias sobre nacionales que presuntamente fueron “traficados” a Rusia y están retenidos como prisioneros de guerra por Ucrania. Las autoridades reportaron el regreso de al menos tres kenianos que vivieron esa situación, mientras que la cadena británica BBC informó del rescate en Nairobi de unas veinte víctimas de una red de tráfico.

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