Se dopó con 19 años y volvió al fútbol para ganar la Champions y el Mundial: la historia de Angelo Peruzzi, el portero que vive en el bosque y disfruta de su vida de jubilado
El exportero alcanzó la cima del fútbol como parte de la selección italiana que conquistó la Copa del Mundo en 2006
InfobaeEl fútbol italiano está lleno de íconos cuya mística trasciende generaciones. Entre ellos destacan apellidos como Buffon, Pirlo, Maldini o Totti, pero más allá de las grandes estrellas que se llevaron los focos mediáticos, también existen figuras que dejaron una marca imborrable, aunque muchas veces desde un lugar más discreto. Angelo Peruzzi es uno de esos nombres. Reconocido como guardameta de enorme talento, su carrera incluye una historia de superación personal que lo llevó a lo más alto de este deporte, logrando títulos importantes como la Champions League y el Mundial, pero también enfrentando momentos difíciles que definieron su trayectoria.
Peruzzi alcanzó la cima del fútbol como parte de la selección italiana que conquistó la Copa del Mundo en 2006, desempeñándose como segundo portero detrás de Gianluigi Buffon. Ese título fue el cierre perfecto para una carrera en la que supo brillar en su paso por clubes como la Juventus y la Lazio, donde se retiró en 2007. Sin embargo, antes de consagrarse como campeón mundial y ser recordado como uno de los mejores porteros de su generación, Peruzzi atravesó un momento crítico en sus inicios que pudo haber terminado con su carrera antes de comenzar.
A los 19 años, cuando pertenecía a la Roma, Peruzzi fue sancionado por dopaje tras dar positivo por consumo de una sustancia prohibida. Según él mismo explicó años después en una entrevista, el uso de ese producto fue resultado de un error ingenuo. Tanto Peruzzi como su compañero Angelo Carnevale declararon en su momento que tomaron un remedio para digerir mejor una comida copiosa, sin ser conscientes de los ingredientes que contenía. La Federación Italiana fue tajante: ambos jugadores fueron suspendidos durante un año.
Su paso por la Juventus, la Champions y los títulos en la Serie A
En Turín, vestido con los colores bianconeri, Angelo Peruzzi vivió su apogeo deportivo. Durante su paso por la Juventus alzó una Champions League en 1996, tres títulos de Serie A, una Copa de la UEFA, una Supercopa de Europa y varios trofeos más, consolidándose como uno de los mejores porteros de Europa. Su seguridad bajo los palos lo convirtió en una pieza esencial en los equipos con los que compitió, aunque nunca alcanzó el nivel de exposición mediática de otros futbolistas italianos contemporáneos.
La historia de Peruzzi con la portería comenzó casi como un azar. Siendo niño, mientras jugaba en la escuela, su maestra decidió quién ocuparía esa posición basándose en una sencilla prueba: tocar el travesaño era el criterio, y el entonces joven Angelo, gracias a su altura, fue elegido. Desde aquel día, descubrió que tenía una pasión por defender la portería, una posición que terminó marcando su vida.
Tras su exitoso paso por la Juventus, Peruzzi se mantuvo en la Serie A hasta su retiro, vistiendo camisetas como la del Inter y cerrando su carrera en la Lazio, club al que estuvo vinculado posteriormente trabajando en su estructura organizativa. Sin embargo, desde que decidió colgar los guantes, el exguardameta ha optado por alejarse de los grandes escenarios.
La naturaleza y el bosque
Actualmente, Peruzzi vive en Blera, su localidad natal, donde ha encontrado la tranquilidad en un entorno rural. “Disfruto de la naturaleza y de cosas simples. Una de las más hermosas es despertarme por la mañana y caminar por los bosques”, asegura. Su vínculo con el fútbol persiste, pero de manera modesta: entrena a niños del pueblo que dan sus primeros pasos en este deporte, compartiendo su experiencia para inspirar a las nuevas generaciones.
Angelo Peruzzi, que fue de un oscuro episodio de dopaje a la grandeza de levantar la Champions y el Mundial, eligió el anonimato del campo por encima de la notoriedad del fútbol profesional. Una vida sencilla para un portero que dejó una marca profunda en la historia del fútbol italiano.