COPA DEL REY (DIECISEISAVOS) | MARBELLA 0 - ATLÉTICO 1 / 13 victorias, 13 años después
El Atleti iguala su récord superando al Marbella en Copa con un gol de Griezmann, asistido por Giuliano, en el regreso de Simeone a La Rosaleda.
Porque el grande no estaba. La experiencia del regreso para el Simeone entrenador no pudo ser completa por su expulsión al final del Cacereño-Atleti, en la ronda anterior, por una patada a un bote. Ese Simeone que volvía con otra perspectiva, ahora desde un palco con Tevenet, mientras Vivas transmitía abajo sus órdenes. Su Atleti salía en 2025 con el mismo once con el que había terminado 2024 salvo por tres detalles: Musso en la portería (Oblak no viajó si quiera), Nahuel por Llorente y Le Normand, sin casco, por Giménez. Y ya. Sobre una alfombra verde, su equipo comenzó a bailar con la pelota.
Porque si ante el Vic y el Cacereño se le habían atragantado sus estadios, esa ventaja la había perdido Fran Beltrán al renunciar al propio, en Puerto Banús, con espacio para apenas 2.000, por los 30.000 de capacidad del campo del Málaga. Salió el Marbella con la línea muy adelantada, algo que Lenglet supo interpretar bien y que enseguida provocó que la diferencia de categorías fuese palpable sobre la hierba. El partido se inició con un monólogo en rojiblanco. En el primer minuto, De Paul enviaba ya uno de sus pases milimétricos a Gallagher, que no controló de primeras y, antes de que Griezmann pudiese arañarlo, Dani Martín, el portero local, se lo quedó.
Un Griezmann como en un déjà vu de sí mismo, que salía con la C de capitán al brazo (no lo era desde antes de irse al Barça, en 2018) y no dejó de llenarlo todo. Desde la voz, el pie y el gol. Suyo fue el primero tras asociarse con Giuliano, que inició la jugada con un desmarque y después, cuando De Paul volvió a enviar uno de sus pases en largo, la tocó de cabeza para el francés. Grizi devuelve, el menor de los Simeone dispara raso y el rechace le cae de nuevo a su compañero de carrera para empujarla a la red. 0-1. El Atleti no pudo hacer más grande la herida porque se le fue todo el acierto en ese número y eso que Barrios estaba otro día más haciendo magia, preciso y sólido, ensanchando el 8. Pero sus compañeros asaltaban con presbicia el área mientras el Marbella fue sintiéndose más cómodo en el traje de David ante Goliat. El equipo de Beltrán comenzó a hacer daño en las contras por la izquierda y la velocidad de Ohemeng. La primera parte la terminó en campo del Atlético, empujado por los centros laterales de un incombustible Callejón, en el partido y el fútbol. Genar no pudo cabecear del todo uno y Gallagher despejó otro antes de que llegase a la cabeza de Dorian cuando sobrevino el descanso.
El Atleti lo empezó con Koke y sin Barrios (golpe en el pie) y un gol de De Paul que se anuló por, se supone, ayudarse con la mano. Como en estas rondas de Copa aún no hay VAR tampoco hubo pantalla para el colegiado. El Marbella, mientras, a lo suyo: jugaba como si la primera parte no se hubiera terminado. Con una presión más efectiva, seguía creando peligro alrededor de los centros de Callejón. Le adueñó del balón después de que una ocasión que a Puñal le estropeó un compañero propio. Fue después de que Dani Martín le negase primero el gol a De Paul y después en el rechace a Griezmann que Simeone introdujo en la ecuación del partido a Sorloth. El gigante noruego comparecía por un Julián que jugó pero sin comparecer. Si Gallagher estampaba una pelota en la base del poste, Giuliano no lograba conectar con Sorloth: el uno por enviar centros demasiado largos y el otro por estar lento de cabeza y pies.
El Marbella no generaba del todo peligro pero tejía su trampa alrededor del marcador y ese Atleti que no terminaba de cerrar la eliminatoria. Pudo hacerlo Correa después de que Sorloth le sirviera en una contra la pelota en bandeja pero el argentino, en vez de rematarlo, lo regateó y se enredó. Esa falta de claridad rojiblanca en el último pase y remate provocó que La Rosaleda gritase el “si se puede” en los dos córners finales de un Marbella que llegó vivo al 90’. Pero resistió el Atleti y Sorloth estropiciaba una última contra. El 0-1 no se movería. En realidad no puede haber mejor homenaje para el hombre que cambió la historia desde un 7 de enero de 2012 en La Rosaleda. Aquel Simeone. Portería a cero, gol de Grizi y los octavos y la 13ª seguida trece años después con ese 0-1 que es poesía cholista.


