La maldición de los cruzados
El Real Madrid entra en pánico: entre primer equipo y cantera, siete casos en 14 meses. Además de Carvajal, tres canteranos este verano.
La horrible racha comenzó el 10 de agosto del año pasado, con Courtois. Un choque fortuito, rodilla clavada y el gigante al suelo ipso facto. Sus gritos de dolor atronaron Valdebebas y rápidamente los médicos detectaron que el cruzado era la causa. Cuando el belga aún ni siquiera había pasado por el quirófano para ser intervenido por el reconocido doctor Leyes, le tocó a Militao, en Bilbao, sólo tres días más tarde.
El susto no terminó aquí. El 17 de diciembre, en el Bernabéu y también contra el Villarreal como le ha pasado a Carvajal, fue Alaba la víctima. Tercer caso en la misma temporada. “No he visto algo así en mi carrera”, llegó a decir Ancelotti. En el caso del austriaco, con un asterisco negativo. La lesión no sólo le dio jaque mate al cruzado, también afectó al menisco y varios tendones.
Aunque Alaba no ha vuelto aún y no se espera que lo haga al menos hasta el mes que viene, parecía haberse ahuyentado el mal fario según avanzaban las hojas del calendario. Los regresos exitosos de Tibu y Mili a tiempo incluso para jugar en la Quince habían difuminado los nubarrones casi hasta parecer un mal recuerdo. Pero llegó la pretemporada de este verano recién terminado...
De ‘Meso’ a Joan Domínguez...
Ahí, el mal extendió sus tentáculos a la cantera blanca. Primero cayó Mesonero, uno de los juveniles estelares, a principios de julio. Luego se cebó con dos chavales en la dinámica del primer equipo. Le ocurrió César Palacios en el amistoso contra el Milan en Chicago y cuando apenas llevaba siete minutos en el campo. Todavía en agosto, fue Joan Martínez, el nuevo Ramos de La Fábrica y que había deslumbrado en la pretemporada a Ancelotti, el que sufrió el mismo infortunio. Ahora, el damnificado es Carvajal. Crónica negra en lo médico.