Rusia y China planean instalar una planta nuclear en la Luna y apropiarse de sus recursos minerales

Aunque un tratado internacional vigente establece que son un bien común, Putin y Xi Jinping tienen otros objetivos. El proyecto impulsa su carrera espacial contra Occidente y los proyectos de la NASA sobre la exploración del satélite natural de la Tierra

El escenario de este despliegue no carece de una visión ambiciosa, ya que la base prevista cubrirá un área de casi cuatro millas, superando en tamaño a cualquier parque temático de Disney, y se enfocará en estudiar las propiedades únicas de la Luna. Los desafíos técnicos son significativos; las prolongadas noches lunares, que duran aproximadamente 14 días terrestres, hacen inviable el uso de paneles solares, llevando a Borisov a plantear como solución la energía nuclear.

La cooperación entre Rusia y China tiene también un aspecto de seguridad y vigilancia, como se deduce de los planes de China de aplicar su “experiencia exitosa” de su sistema de vigilancia Skynet en la Luna, destinado a proteger la base contra “objetivos sospechosos”. Este sistema de vigilancia es el más grande del mundo, diseñado para monitorizar cada rincón de China, con más de 600 millones de cámaras instaladas a través del país.

La sonda china Yutu-2, o Conejo de Jade 2, recorre la superficie de la Luna (Administración Espacial China/CNS via REUTERS/Archivo)
La sonda china Yutu-2, o Conejo de Jade 2, recorre la superficie de la Luna (Administración Espacial China/CNS via REUTERS/Archivo)

Además de los avances en infraestructura y vigilancia, la Estación Lunar Científica Internacional se elaborará en dos etapas entre 2025 y 2035, implicando el despliegue de varios módulos diseñados para soportar las duras condiciones lunares. “Será necesario crear un suministro compacto, confiable y duradero de energía nuclear a largo plazo para que la base funcione”, destacó Borisov en abril.

La meta de Rusia de realizar más misiones lunares y la posibilidad de una misión conjunta tripulada por Rusia y China sugieren que la colaboración entre estas dos naciones podría extenderse más allá de la creación de una base, abarcando la exploración y la posible explotación de recursos lunares. Esto, junto a los comentarios de AC Grayling sobre la emergencia de un “salvaje oeste espacial”, plantea preguntas sobre la paz y la estabilidad terrestre en esta nueva arena de competencia global.

La nueva carrera espacial, con sus prometedores pero potencialmente conflictivos premios, está marcando el inicio de una era en la cual los recursos y la tecnología emergente de la Luna podrían convertirse en un catalizador para transformaciones sin precedentes en la vida en la Tierra y posiblemente más allá. Con ello, mientras Rusia y China avanzan en su proyecto lunar, el mundo mantiene la vista en los cielos, contemplando cómo esta colaboración podría redefinir el futuro de la humanidad en el espacio.


Entradas populares