La amenaza creciente de los drones iraníes en la estabilidad regional

El régimen iraní ha modificado su estrategia militar privilegiando el uso de aeronaves no tripuladas en un esfuerzo por amenazar de forma más efectiva a sus enemigos

Infobae

Irán ha adoptado el uso de drones como medio preferencial para amenazar a Israel, inaugurando una nueva era en la guerra de ataques aéreos. En un reciente análisis publicado por Seth J. Frantzman en The Jerusalem Post se compara estratégicamente esta táctica con la proliferación del AK-47 soviético, señalando que “Irán ha buscado convertir la amenaza de los drones en su versión del AK-47, un sistema de armas mortales usado en cantidades copiosas, exportado a sus aliados”. Esta innovación en la metodología bélica refleja un cambio paradigmático en la confrontación militar, destacando las ventajas que las aeronaves no tripuladas ofrecen sobre otros medios de ataque.


Este 13 de abril representó un punto de inflexión, con ataques dirigidos a Israel que sacaron a la luz pública la capacidad y la intención de Irán de utilizar drones en acciones ofensivas. Frantzman detalla cómo este enfoque no es únicamente una respuesta inmediata a confrontaciones previas, sino parte de una estrategia más amplia y calculada: “Desde ese momento hubo reportes crecientes de que Irán quería golpear a Israel”. La movilización del ministro de exteriores iraní alrededor de la región y sus conversaciones con líderes de países vecinos sugieren una campaña diplomática paralela para consolidar apoyos.

Irán ha utilizado drones en el pasado y ha exportado grandes cantidades de estos a Rusia, quienes los han usado en Ucrania, remarcando la eficiencia y el valor económico de los drones como herramientas de guerra. “Irán quiere hacer de su Shahed 136 y otros tipos de drones un superventas y hacer por la guerra de drones lo que los soviéticos hicieron por el AK-47″, comentó Frantzman. La experiencia rusa con los drones iraníes ha servido posiblemente para mejorar el diseño y la efectividad de estas unidades, incrementando así su atractivo como producto de exportación militar.

Sin embargo, más allá del comercio de armas, el uso de drones por parte de Irán representa una amenaza mayor a la estabilidad regional. Frantzman señala cómo la decisión iraní de exportar tecnología de drones alrededor de la región y el uso creciente de estos, “ha convertido esta arma en particular en algo preocupante”. Este despliegue estratégico subraya una realidad geopolítica en la que los actores estatales buscan constantemente nuevas formas de proyección de poder y confrontación indirecta.

Los ataques a instalaciones sauditas y las amenazas proyectadas hacia Israel son ejemplos concretos del potencial disruptivo de estos artefactos en manos de actores estatales con agendas geopolíticas expansivas.

Además, la selección de drones como herramienta preferente por parte de Irán no es meramente una cuestión de coste o eficacia, sino que forma parte de una doctrina militar más amplia que busca maximizar la asimetría en conflictos regionales, empleando medios que dificultan la respuesta y la defensa adversaria.

La decisión de Irán de emplear vehículos aéreos no tripulados contra Israel apunta a una estrategia deliberada que capitaliza las ventajas tácticas de los drones, incluyendo su capacidad de volar a baja altura, hacer cambios de dirección y su relativa precisión. Estos aparatos, caracterizados por su tamaño reducido y costo económico, representan también una amenaza considerable por su capacidad de ser lanzados desde múltiples plataformas y su potencial para ser usados en grandes enjambres.

Esta situación ha llevado a una creciente alarma internacional ante el papel cada vez más prominente de los drones en los arsenales militares modernos y la necesidad de abordar las implicaciones de seguridad y estabilidad regional que esto conlleva. El desarrollo de este armamento subraya la necesidad urgente de estrategias de defensa eficaces y un mayor diálogo internacional para establecer normas que regulen su empleo en conflictos armados.


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