Boca fue mucho más que el penal del Pipa

Es cierto que tuvo una chance clave para ganar pero luego Brey lo salvó de perderlo. Con muchos pibes y la misma idea, el equipo estuvo a la altura y sigue creciendo.

Vistas las pruebas, podemos decir que Boca perdió dos puntos o que ganó uno. Y la realidad es que con el quilombo que fue llegar a Potosí, con la desventaja que representa jugar en la altura -esta vez en el techo real del mundo, más arriba incluso que La Paz- y con un equipo que jamás había jugado junto, el empate no estaba mal en la previa y no lo está en el post. Que estos puntos se perdieran estaba en los planes desde que Diego Martínez -con acierto- decidió apostar lo mejor que tenía a San Lorenzo y guardar a sus hombres clave para la final que se viene el sábado con Newell's.

La excursión a Bolivia dejó muchas noticias buenas. El extraordinario rendimiento de Mauricio Benítez, patrón de la mitad de la cancha; lo rápido que se acomodó Di Lollo a una posición que no es la suya; la firmeza de la zaga central, con Anselmino y Valentini rechazando todo; el esfuerzo grande de Briasco, que hizo un buen primer tiempo por la banda, picante hacia adelante y solidario hacia atrás. Hubo pibes como Zufiaurre y Delgado que jugaron sus primeros minutos en Primera y lo hicieron con esa inconsciencia adolescente que los hace creer que son capaces de todo. Confíen siempre, chicos. Sigan así que van bien.

Boca dio un nuevo paso adelante. Ratificó su identidad con otros nombres y la misma idea de ser protagonista, de hacerse cargo del partido, de llevar con orgullo el nombre y la camiseta. Martínez puede quedarse tranquilo, que sus preceptos llegan a todos. Cada uno sabe a lo que juega. Hay un norte, que evidentemente era algo difuso en los primeros partidos pero que ahora se ve, nítido. Se ve en el torneo local con la remontada de los últimos compromisos, se vio también cerca del cielo de Bolivia.

Hay una tarea adicional para el técnico: que no se caiga Benedetto. Había hecho un primer tiempo interesante, rebotando bien la pelota, acertando con su clase en los cambios de frente, mostrando ese toque de pelota distinto del Pipa de la primera etapa en Boca. Estaría bueno sacarle la presión de los penales y darle la chance de que se redima con su juego. De lo contrario, es muy posible que se convierta en un meme eterno -si ya no lo es. Boca fue mucho más que el penal del Pipa como para volver envuelto en un lamento boliviano. Aprobó en su debut en la Sudamericana y hay buenas señales para confiar.  


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