Xavi se desespera

Ante el Amberes, aparte de los errores individuales, en el descanso recriminó al equipo la falta de intensidad en los duelos, la lentitud en los pases, la separación entre líneas y la ausencia de apoyos en la salida de balón.

Javier Miguel
As
Xavi Hernández ya advirtió, nada más acabar el partido contra el Amberes, que se marchaba con muy mal cuerpo por las preocupantes sensaciones que había transmitido su equipo en el campo, donde muchos jugadores habían estado por debajo de su nivel, demostrando en algunos casos una falta de confianza más que alarmante. En todo caso, el técnico no quiso dar nombres ni individualizar, “no quiero criticar a nadie públicamente”, aunque sí subrayó que a nivel interno daría las explicaciones oportunas a los señalados.

En AS podemos ir un poco más allá de los nombres y explicar las recriminaciones de Xavi a la plantilla respecto al juego. El técnico, junto a su staff, constataron durante el partido una serie de errores y carencias que posteriormente piensan transmitir al vestuario en el momento oportuno de analizar la situación, entre ellos, la falta de intensidad a la hora de afrontar los duelos, que hacía que se perdieran prácticamente todos. Una situación que se agravaba, si cabe, porque el equipo jugaba con las líneas muy separadas, rompiendo el equilibrio y convirtiendo el partido en un correcalles, donde el Amberes se sentía especialmente cómodo. También se constató un exceso de lentitud en el ritmo de balón, convirtiendo el juego en previsible, siendo muy fácil para el rival defenderse en bloque bajo ante la falta de velocidad en los pases. Y, por último, subrayó que, una vez más, el equipo había tenido problemas en la salida de balón por falta de apoyos, con el riesgo de perder en balón, tal como sucedió en los dos primeros goles.

A estos errores tácticos se sumaron otros individuales, que preocupan tanto o más a los técnicos, como la falta de confianza de algunos futbolistas en su juego o el bloqueo mental en algunos casos que les hace mostrar su peor imagen. “A veces la camiseta del Barça pesa”, recalcaba un cariacontecido Xavi nada más finalizar el encuentro.

El problema fundamental es que Xavi tiene por delante poco más de 48 horas para recuperar los ánimos de un vestuario tocado. El técnico confía en picar el orgullo propio de sus pupilos para que reaccionen y recuperen la dinámica positiva de juego y resultados. Mestalla es la próxima parada.

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