Boca ganó, gustó y goleó en el debut de Herrón

Con goles de Dáttola -en contra-, Langoni y Pol Fernández, el Xeneize se recuperó y volvió al triunfo antes del estreno en la Libertadores.

Pablo Ramon, Ole

Más ordenado en lo defensivo, algunos niveles individuales recuperados, un poco más de intensidad, sobre todo eso, hicieron un Boca diferente, mejor, con las mismas herramientas de siempre. Mariano Herrón no vino con ningún plan revolucionario, de hecho jugó con el módulo (4-3-3) preferido de Hugo Ibarra, pero mejor pisado. Curiosamente, las mejoras vinieron de atrás para adelante, aunque la goleada sugiera lo contrario.


Efectivamente, algunos detalles tácticos mejoraron a Boca en defensa, y eso le permitió dejar de sufrir primero, ganar en seguridad después, para ir tomando confianza para que, ahora sí, las individualidades se expresaran . De manual, Herrón insistió en la necesidad de que Langoni y Villa coordinaran el retroceso con los laterales, para que los tres del medio no tuvieran que abrirse tanto. Así, el rival no tuvo espacios a disposición, algo que Instituto explotó a voluntad la fecha anterior. Y, al mismo tiempo,a la hora de tener la pelota los mediocampistas de Boca estaban siempre a tiro de pase.

El gol de Dáttola en contra destrabó al equipo y liberó tensiones. Vino después de una recuperación de pelota que encontró a Pol con tiempo y espacios para meter un pase certero para Benedetto. La definición imperfecta de Pipa encontró al defensor intentando rechazarla para meterla adentro, pero esa jugada fue un anticipo de lo todo bueno que vendría a continuación.

Primero, en lugar de tirarse atrás, Boca profundizó sus ataques y mejoró la toma de decisiones. Villa, hasta ese momento algo callado, despertó de su letargo semestral y fue el Focus de antes, el que era imparable por su banda. Casi enseguida, el colombiano limpió a su marcador por la izquierda, y acarició un pase para que la diagonal de Langoni pusiera el 2-0.

Entre un gol y otro, Pipa erró un mano a mano con Desábato, pero enseguida tuvo su revancha: Benedetto pintó un pelotazo que pescó en el medio, le puso un pase a Villa y se mostró para que el colombano se la devolviera, y casi sin mirar, dibujó un centro atrás perfecto para la llegada de Pol Fernández. Así, con lucidez para aprovechar los espacios, con una fluidez que hacía varios partidos que Boca no mostraba, el equipo de Herrón fue capaz de definir la tarde en un ratito. Tres goles en 15 minutos y a otra cosa.

El segundo tiempo estuvo, literalmente, de más. Barracas intentó algún cambio táctico pero qué va, Boca controló a voluntad el partido, que fue baile por momentos. La única duda era saber hasta dónde llegaría la goleada. Pipa perdió otro gol, Villa lo mismo, Pol... Tanto le sobró a Boca que Herrón empezó a guardar jugadores para el la Copa...

Y no vale el “pero” de la categoría del rival... Este mismo Boca perdió contra Instituto en su cancha y apenas si le ganó a Olimpo, que juega en el Federal. Este sábado, Boca jugó contra sí mismo, contra sus propios desatinos internos, y dio un paso adelante. Es un comienzo, en un club con todavía mucho por resolver, al menos detuvo la sangría. Esto sigue en la Copa y nada de esto fue un Herrón.

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