El equipo de Moyes jugó 45 minutos con un hombre
menos. A pesar de ello, logró un meritorio 1-1 ante el Lyon, y conserva
sus opciones en la Europa League.
Un empate con sabor agridulce en el London Stadium,
que en los prolegómenos encendió sus antorchas de fuego, lanzó sus
clásicas burbujas y puso la música a todo volumen... parecía un festival
de música, y en parte, lo era. El West Ham estaba viviendo uno de los mejores momentos de su historia reciente, con Declan Rice como ídolo local.
El centrocampista inglés, pretendido por el Chelsea y el Manchester
United, entre otros tantos, fue el timón sobre el que giró la primera
parte de los hammers, que en el minuto 15 probaron por primera vez a Rony Lopes, el meta del Lyon. Benrahma avanzó por la izquierda y disparó sin prácticamente ángulo, lo que permitió a Lopes despejar con relativa facilidad.
El equipo de Peter Boscz tenía problemas en la salida y Rice se atiborró de recuperaciones. Michail Antonio era el destino final de los ataques del West Ham, que no terminaron de concretarse. Ni la hiperactividad de Benrahma consiguió abrir el marcador para los locales, que tuvieron que lidiar con Dembélé
en la otra orilla... El delantero del Lyon atosigó con sus desmarques a
la línea defensiva del West Ham, que justo antes del final del primer
tiempo, le concedió demasiado espacio. Cresswell quiso
rectificar antes de que entrara en el área y le agarró levemente. Lo
suficiente como para derribar a Dembélé y que el árbitro, Felix Zwayer,
le sacara la roja directa. David Moyes, en cambio, vio tan injusta la decisión, que salió a protestar. Un acto casi instintivo que le costó la amarilla.
Con un hombre menos para toda la segunda mitad, los hammers sacrificaron a Benrahma para dar entrada a Ben Johnson y recuperar la línea de cuatro atrás. Pero el equipo de Moyes siguió con la consigna de subir al ataque. Fornals merodeó el área del Lyon, disparó y Boateng se lió al despejar. Por ahí andaba Bowen, que estuvo más avispado que el central visitante, y marcó el 1-0 para el West Ham. Las burbujas, el himno, la fiesta se volvía a desatar... Quedaban aún 40 minutos y el Lyon tenía a un hombre más. Suficiente ventaja como para que Ndombélé encontrara su camino al gol en el minuto 62 y subiera el 1-1 al marcador, para decepción de los aficionados londinenses, que no tardaron en recomponerse y volver a animar a su equipo.
En esa lucha desigual, el West Ham ofreció su coraje. Defendió como pudo las llegadas del Lyon,
que dominó los minutos finales sin merecer el segundo gol. Más cerca de
ello estuvieron los hammers, con todas las esperanzas despositadas en Michail Antonio,
un delantero tan infatigable como impreciso anoche. Así se llegó al
final del partido, que tendrá su secuela en territorio francés.