La verdad detrás del “robo” en Bayern-Boca del 2001

Chicho Serna trajo al presente con un tuit picante la polémica definición ante el Bayern del 2001 y en Olé te contamos todo lo que paso ese día para que al equipo de Bianchi le quitaran el bicampeonato del mundo. ¡Mirá!

Olé
"¿La casa de papel? ¡No! Este fue el mayor robo del siglo XXI. Chicho, el 5 de Boca”. Fue Mauricio Serna el que volvió en el tiempo y trajo el tema al presente, con un tuit picante acompañado por una foto del sorteo, con él como capitán xeneize, Olivar Kahn por el Bayern Munich y el árbitro danés Kim Nielsen tirando la moneda al aire. Chicho estaba viendo la cuarta temporada de la serie cuando le vino esa libre asociación a la cabeza. Un mal recuerdo que ninguno de los que estuvieron en esa Intercontinental 2001 logró digerir. ¿Qué pasó en esa final?


Boca ganó la Libertadores y también la Intercontinental 2000. Luego siguió con el Bi de América en el 2001 y fue por el del mundo frente a los alemanes. En busca de un cierre ideal para un ciclo enorme, sabiendo que Bianchi ​dejaría el club.

Pero así como el año anterior había dirigido un sudamericano, en esta ocasión fue el turno de un europeo, y los temores que en la previa existían por Nielsen se volvieron realidad desde el comienzo, porque por sobre todas las cosas fue severísimo sólo con Boca. “Quedó a la vista lo que pasó”, le dijo a Olé uno de los jugadores xeneizes que estuvieron en la cancha. “Estaba decidido quién iba a ganar”.

A Delgado lo amonestó por patear luego de que cobraran un offside y luego vio la segunda por simular, pero con Kahn no hizo lo mismo. A Serna le sacó amarilla a los 5 minutos. A Kuffour apenas lo amonestó por un manotazo en la cara a Guille. Hubo falta de Elber a Clemente en la jugada del gol. A Riquelme le hicieron no menos de diez faltas, pero ningún rival recibió tarjeta por eso. Y un planchazo y topetazo de Paulo Sergio que era para roja ni siquiera cobró foul... Por caso, Olé lo calificó con -10.

Todo esto más allá del error del Chelo de hacerse expulsar sobre el final del primer tiempo y de falla en la salida de Córdoba en el centro del gol a los 109 minutos del partido...

“Un árbitro puede favorecer a un equipo por preconceptos, desequilibrio emocional, por antipatía, por afinidad por el otro”, dijo Olé después de ese arbitraje, en una nota titulada “Un afano”. Los diarios deportivos europeos Corriere, Gazzetta y Marca también apuntaron al pito. “Daba una fuerte mano a los alemanes”, escribieron los españoles.

Esos preconceptos, que junto a la simpatía por los europeos resultaron decisivos, pueden entenderse a partir de dos hechos. Por un lado, porque en Inglaterra-Argentina del Mundial 98 Nielsen se comió una picardía del Chelo Simeone y por eso expulsó a David Beckham. Y por otro, por la idea que dejaron clara los alemanes. "Todos saben que siempre hacen lo mismo. Buscan la falta y se dejan caer", dijo Uli Hoeness, en ese momento manager del Bayern (luego sería presidente y también condenado a prisión por evasión impositiva).

El llanto de Román sentado sobre el césped y Bianchi ayudándolo a levantarse fue la imagen de esa final. “Lo entiendo”, dijo Maradona, por la comparación con el Mundial de Italia 90.

“Vi que al árbitro también le dieron una medalla, sólo le faltó dar la vuelta con los alemanes”, tiró Serna. “Nos metió un dedo en el culo”, sumó Traverso. Y completó Diego, a años del estreno de La casa de papel: “Se vía que esto no era para nosotros”.

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