ANÁLISIS / El gol de la polémica


José Vladimir Nogales
El primer gol de Bolívar, logrado por Riquelme, quedó envuelto en un manto de polémica. Tras el cabezazo del delantero, el golero de Wilstermann, Arnaldo Giménez, alcanzó a manotear el balón. El juez Mancilla convalidó la anotación, asumiendo, muy a pesar de su asistente (que levantó el banderín, vaya a saberse señalando qué cosa), que la acción abortiva había sido tardía, ocurriendo detrás de la línea que marca el gol. La dificultad -por la rapidez de la acción- para determinar la posición del balón cuando el golero lo manotea, encendió la polémica. Como suele ocurrir, se desató un duelo entre facciones antagónicas que hacían competir, sin parámetros, su agudeza visual. Lo cierto es que, aún con ayuda de la televisión, analizando cuadro por cuadro, difícil resulta dar sentencia definitiva.



Sin embargo, con ayuda de recursos tecnológicos sobre los fotogramas de la imagen original, podemos trazar una línea que ofrece contraste cromático respecto del campo para delimitar, de un modo más vívido, la zona sensible, lo que permite observar la posición del balón respecto de la línea de gol. Aunque existe un mínimo margen de error por la condición flotante del objeto susceptible de observación, puede notarse que, claramente, éste aparece por detrás de la línea de referencia dibujada sobre el trazo de cal que delimita el campo. Según el reglamento, cuando el balón transcurre, en su totalidad, la línea de gol, el tanto es válido.








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