Shaqiri se come al United

Los 'reds' se impusieron con claridad a un Manchester United que sobrevivió hasta el 73' gracias a un afortunado tanto de Lingard. Los de Mou, fuera de los puestos europeos.

Alberto Muñoz
As
El United quiso ser rocoso y no pudo soportar el terremoto Shaqiri. Mourinho salió a empatar en Anfield y terminó goleado en un encuentro en el que el Liverpool fue superior de principio a fin y en el que el portugués dejó en el banquillo a Mata, Martial y Pogba dejando claro una vez más que el United salta al terreno de juego a reaccionar más que a proponer (3-1). Dos goles de rebote del suizo, que salió en el minuto 70 para revolucionar un encuentro atascado en la maraña defensiva del United, y otro de Mané en la primera mitad fueron suficientes para mantener el mejor inicio de temporada de la historia del Liverpool.


Como no podía ser de otra forma en el clásico del fútbol inglés, el vértigo protagonizó los primeros minutos. Ambos equipos intentaron dejar su impronta desde el principio y, a pesar de que le anularon un gol a Young en esos primeros compases, la presión asfixiante de los de Klopp mantuvo al United bajo una tensión y un asedio constantes que finalmente se materializó en el gol de Sadio Mané. El senegalés controló con el pecho un fantástico pase a la espalda de la defensa de Fabinho y batió prácticamente a bocajarro a un De Gea vendido.

El primer tanto había caído por su propio peso, los reds tenían el partido donde querían y parecía más cercana la sentencia que el empate, pero la imprevisibilidad del equipo de Mourinho, que había vuelto a sorprender con su alineación, volvió a servirle para sacar adelante una mala primera parte. En el que prácticamente fue el único acercamiento sobre la meta de Alisson, el guardameta brasileño, un seguro este año y héroe esta semana en Champions, se confió al blocar un balón y el rechace quedó franco para que Lingard devolviese la igualdad al marcador.

Resultaba difícil de creer, pero un United asediado sin Mata, Martial ni Pogba estaba empatando el partido en Anfield, y Mourinho optó en el descanso por acabar con la defensa de cinco, sacar a Dalot que estaba apercibido, y meter en el terreno de juego el músculo de Marouane Fellaini. Pero el cambio que mejor funcionó fue el de Shaqiri, que la está rompiendo desde el banquillo en su primer año en el Liverpool, y, aprovechando un rebote tras un regate espectacular de Mané sobre Darmian, anotó el 2-1 con la ayuda de un Young al que golpeó el balón.

Se desesperaba De Gea golpeando el poste de pura impotencia, pero tan solo cinco minutos después la suerte volvería a sonreír al suizo que vio cómo su disparo desde fuera del área era desviado por Bailly haciendo inútil la estirada del guardameta español.

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