US OPEN / Djokovic domina de nuevo y coge a Sampras: 14º Grand Slam

El serbio completó su tercer doblete Londres-Nueva York tras vencer en tres sets a un Del Potro que estuvo bravo pero no pudo con el renacido campeón.


Nacho Albarrán
As
Como el Ave Fénix que resurge de sus cenizas, Novak Djokovic ha emergido con fuerza en la segunda mitad del año y vuelve ser aquel monstruo que devoraba sin piedad a sus rivales. Con Federer fuera de tono y Nadal frenado por las lesiones, el serbio es de nuevo el dominador del tenis mundial. Ganar Wimbledon, tras aquella memorable semifinal en la que superó al número uno del mundo, le dio las alas que necesitaba. Este domingo, en la final del US Open, ha volado para capturar su 14º título de Grand Slam (tercero en Flushing Meadows), una cifra que le sirve para empatar en la lista de todos los tiempos con Pete Sampras (14) y ponerse a dos de Nadal (16) y a seis del aún lejano Federer (20). Su última víctima, un Juan Martín del Potro que se despistó en el primer set, luchó con un gigante en el segundo y se entregó ya agotado en el tercero ante el atleta balcánico, más fino físicamente que nunca: 6-3, 7-6 (4) y 6-3 en 3h:15. Consuma así su tercer doblete Londres-Nueva York, tras los que cosechó en 2011 y 2015.


Se enfrentaban dos campeones del torneo estadounidense, con un récord favorable a Nole (15-4 tras la final), muy favorable en majors (5-0 ahora), que llegaba con una racha de tres victorias contra el argentino. Era la segunda gran final para Delpo, la 23ª para The Djoker, que había ganado cinco de las seis últimas (le frenó Wawrinka en Nueva York en 2016). Además, venía en progresión, de menos a más, de perder un único set en la segunda ronda ante Sandgren y ganar los 13 siguientes 18/20). Muchos datos a su favor. En el haber del de Tandil, buen juego y un cómodo pase en semifinales por el abandono de Nadal tras la segunda manga. Eso y la sensación de estar respaldado por la mayoría de los aficionados por su historia de superación e improbable vuelta a la cima. Pero se cruzó con un campeonísimo recuperado.

En el primer parcial, Novak no cedió ni una sola oportunidad de rotura a su rival, se situó a la perfección en la pista, estuvo sólido atrás y terminó muchos puntos por delante de la línea de fondo atacando el revés de Delpo. Así, con break en el octavo juego, se adelantó. Parecía lanzado cuando en el inicio del segundo set tuvo dos bolas de quiebre que no aprovechó, pero en el siguiente turno al resto no falló. Avanzaba a toda máquina hasta que el barullo argentino en la grada le molestó y se fue por unos minutos del partido. Juan Martín pescó en río revuelto y recuperó la desventaja en sus mejores momentos de juego, mientras su oponente mandaba callar a la hinchada albiceleste. Podía cambiar la suerte del partido y casi lo hace, aunque en un octavo juego de más de 20 minutos, Del Potro no acertó a convertir hasta tres puntos de break. Djokovic salvó la situación y en el desempate levantó un 1-3 para distanciarse aún más.
Una montaña muy alta

Solo quedaba esperar la heroica a la que otras veces había apelado el número tres del ranking (cuatro ahora porque le adelanta Djokovic). Pero el objetivo se tornó casi imposible cuando el Tigre de los Balcanes se apuntó otro quiebre (3-1) y aunque luego perdió su servicio ante un contrincante extenuado pero orgulloso, volvió a romperle y después no perdonó. Su raqueta voló hacia la grada, donde le esperaba su familia y su equipo, con los que se abrazó eufórico. Ya está aquí y parece que para quedarse. El Gigante, en su silla, lloró como un niño ante la ocasión perdida, pero también es grande.

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