España: Rajoy aguarda a conocer la opción del PNV para decidir su futuro

Si los nacionalistas apoyan la moción, el presidente decidirá entre perder el poder, dimitir o pactar una fecha para elecciones

Juan José Mateo
Madrid, El País
Una primera conversación con el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, no ha despejado las dudas de Mariano Rajoy sobre si los nacionalistas vascos le dejarán caer al votar a favor de la moción de censura que defiende hoy Pedro Sánchez. Si los peneuvistas le comunican hoy su decisivo apoyo, el presidente tendrá unas horas para decidir si acepta sin más ser desalojado del poder, si trata de pactar desde Moncloa una fecha para las elecciones, o si presenta su dimisión.


No hay respuesta aún a la pregunta de Mariano Rajoy formulada a las autoridades del PNV respecto a si los cinco diputados del PNV en el Congreso apoyarán la moción contra él que defiende hoy Pedro Sánchez. Con esta incertidumbre el jefe de gobierno puede seguir unas horas más en la reflexión de qué caminos puede tomar si de antemano sabe que a mediodía del viernes perderá la presidencia del Gobierno en favor del secretario general del PSOE.

Tanto en fuentes gubernamentales como del PP consideran que el jefe de gobierno puede proponer antes de esa votación una transacción para convocar elecciones lo antes posible y de forma ordenada, sin necesidad de que se produzca relevo en La Moncloa.

La posibilidad de dimitir también es citada por algunas fuentes “antes de permitir que le eche una moción de censura”, según interlocutores que conocen al presidente desde hace muchos años.

Las fuentes consultadas parten de la incredulidad de que Rajoy vaya a aceptar pasivamente que le desalojen del Gobierno si la solución al afán de una mayoría parlamentaria de que deje la presidencia puede arbitrarse sin traumas institucionales. Nunca ha triunfado una moción de censura en España y Rajoy no querría salir así del poder, explican en su entorno. Todas las deliberaciones se producen necesariamente a gran velocidad ante la inminencia de los acontecimientos, aunque el margen es escaso al ser la votación a mediodía del viernes. Rajoy ha hecho todo lo posible, y aún continúa haciéndolo, por saber a qué atenerse y poder actuar en consecuencia, si es que tiene margen para ello.

Así, ayer preguntó directamente a los dirigentes del PNV si iban a contribuir a su derrota. Esté tomada o no esa decisión, lo cierto es que a él le dijeron que el PNV mantiene su debate interno y que será el primero en saber la conclusión. En el Gobierno especulan sobre esas conversaciones de los peneuvistas, y atribuyen a la parte más soberanista del partido la proclividad a votar a favor de la moción, en tanto que el sector más vinculado al empresariado vasco no sería favorable.

Nadie duda, sin embargo, de que el PNV será claro con Rajoy y le comunicará sus intenciones hoy mismo. La aprobación de los Presupuestos con el voto del PNV hizo pensar al Gobierno que en ningún caso se unirían a la moción. También saben que los nacionalistas vascos no tienen interés en ir a elecciones de manera inmediata. Todo cambió al conocer que el PDeCAT y ERC iban a votar a favor, aunque los primeros aún no lo hayan anunciado oficialmente.
No se retiran los Presupuestos

“Al PNV solo podemos ofrecerle estabilidad económica y Presupuestos”, dijo, compungido, un integrante de la dirección nacional del PP. Los paralelismos no existen con el pasado inmediato, como fue la abstención de los peneuvistas en la moción que impulsó Pablo Iglesias el año pasado.

El argumento de que el Gobierno podría presionar con la posibilidad de bloquear los presupuestos en el Senado, donde tiene mayoría absoluta, es más externo que del Ejecutivo. Los 540 millones de euros para el País Vasco, no pueden condicionar todas las partidas que hay en beneficio de muchas regiones y muchos colectivos, como los pensionistas o los funcionarios, explican en el Gobierno. “¡Pero cómo vamos a retirar los Presupuestos con lo que nos ha costado aprobarlos!”, exclamó un miembro del Ejecutivo.

Con los Presupuestos aprobados, Rajoy se las prometía felices, pero ahora está abocado a una moción de censura ante la que previamente puede dimitir o pedir que le permitan pilotar un proceso electoral. A esta situación Rajoy llega inesperadamente. Nunca pensó que la sentencia del caso Gürtel iba a mencionarle personalmente ni tampoco en que recaería una condena sobre su partido. Dos datos que han unificado en su contra a gran parte de la oposición y que ponen en peligro su Gobierno.

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