Trump relanza el muro con México en la recta final de la campaña
El candidato republicano dice que el presidente Peña Nieto es un “hombre simpático”
Silvia Ayuso
Washington, El País
Donald Trump, el hombre que lanzó su candidatura a la presidencia estadounidense insultando a los inmigrantes y prometiendo la construcción de un muro con México, selló su última gran comparecencia ante los votantes, el tercer debate presidencial, con la misma promesa que ha puesto en pie de guerra al voto hispano que necesita para llegar a la Casa Blanca.
“Quiero construir el muro, tenemos que construir el muro”, sostuvo Trump la noche del miércoles en Las Vegas. El candidato republicano sin embargo se contuvo y no repitió lo que más ha indignado a los mexicanos: la promesa de que les pasará la factura por esa construcción a lo largo de más de 3.000 kilómetros de frontera que asegura poder erigir pese a que la mayoría de expertos —y los números— le recuerdan que es una tarea casi imposible y de escasa eficacia.
Pero según Trump, se necesitan “fronteras fuertes” para impedir la entrada de “miles” de personas que entran de forma ilegal, así como las “drogas que se filtran por la frontera”. “Necesitamos fronteras fuertes, no podemos dar amnistía”, insistió a la par que acusó a su rival, la demócrata Hillary Clinton, de querer “abrir” las fronteras para dejar pasar a cualquiera, si bien también le reprochó haber apoyado la construcción de un muro hace una década. La demócrata lo corrigió y subrayó que lo que respaldó, como senadora, fue reforzar la seguridad fronteriza y contraatacó acusando al republicano de haber contratado a trabajadores indocumentados para la construcción de sus edificios.
“Tenemos a algunos ‘bad hombres’ aquí y vamos a echarlos”, dijo por su parte Trump sobre sus planes de deportar a indocumentados. El uso del término “bad hombres”, u hombres malos en una inusual en el magnate mezcla de inglés y español, se convirtió rápidamente en uno de los hashtags de la noche.
Pese a todo, el candidato republicano, en la primera oportunidad en los tres debates presidenciales de afianzar sus controvertidas promesas migratorias, uno de los pilares de su campaña, no fue tan lejos como en sus mítines, donde ha llegado a abogar por deportar a los más de 11 millones de indocumentados que viven en el país y donde suele lanzar la pregunta de quién pagará el muro para que el público conteste exaltado “México, México”.
También evitó hacer una nueva afrenta al presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, al que sumió en una crisis política con su maniobra de autoinvitarse a una reunión en la capital mexicana a finales de agosto. Al contrario, en Las Vegas tuvo incluso lo que probablemente consideró unas palabras amables para el mandatario mexicano, aunque sonaron más condescendientes que generosas.
El presidente mexicano es “un hombre muy simpático” con el que mantuvo una reunión “muy buena” y seguro se llevará “muy bien” cuando esté en la Casa Blanca y se ponga a renegociar el NAFTA con él, sostuvo Trump. Respondía así a una pulla de Clinton, que le acusó de haberse arredrado durante su visita a México al no “sacar ni siquiera a relucir” el tema del muro. “Fue a México. Se reunió con el presidente mexicano. Ni siquiera trató el tema. Se ahogó”, aseguró Clinton. “Y luego se metió en una guerra de Twitter porque el presidente mexicano dijo que no va a pagar por el muro”, agregó en referencia a las afirmaciones contradictorias durante el controvertido encuentro de agosto. Mientras que Trump aseguró en Los Pinos que no discutió con Peña Nieto sobre “quién va a pagar” el muro, el presidente mexicano replicó después por las redes sociales que sí le había dejado claro al inicio de la reunión que “México no pagará por el muro”. Horas después de la controvertida cita, Trump aseguraba ante sus seguidores en Arizona, en el principal discurso de su campaña sobre inmigración, que “México no lo sabe aún, pero pagará el muro al 100%”
Silvia Ayuso
Washington, El País
Donald Trump, el hombre que lanzó su candidatura a la presidencia estadounidense insultando a los inmigrantes y prometiendo la construcción de un muro con México, selló su última gran comparecencia ante los votantes, el tercer debate presidencial, con la misma promesa que ha puesto en pie de guerra al voto hispano que necesita para llegar a la Casa Blanca.
“Quiero construir el muro, tenemos que construir el muro”, sostuvo Trump la noche del miércoles en Las Vegas. El candidato republicano sin embargo se contuvo y no repitió lo que más ha indignado a los mexicanos: la promesa de que les pasará la factura por esa construcción a lo largo de más de 3.000 kilómetros de frontera que asegura poder erigir pese a que la mayoría de expertos —y los números— le recuerdan que es una tarea casi imposible y de escasa eficacia.
Pero según Trump, se necesitan “fronteras fuertes” para impedir la entrada de “miles” de personas que entran de forma ilegal, así como las “drogas que se filtran por la frontera”. “Necesitamos fronteras fuertes, no podemos dar amnistía”, insistió a la par que acusó a su rival, la demócrata Hillary Clinton, de querer “abrir” las fronteras para dejar pasar a cualquiera, si bien también le reprochó haber apoyado la construcción de un muro hace una década. La demócrata lo corrigió y subrayó que lo que respaldó, como senadora, fue reforzar la seguridad fronteriza y contraatacó acusando al republicano de haber contratado a trabajadores indocumentados para la construcción de sus edificios.
“Tenemos a algunos ‘bad hombres’ aquí y vamos a echarlos”, dijo por su parte Trump sobre sus planes de deportar a indocumentados. El uso del término “bad hombres”, u hombres malos en una inusual en el magnate mezcla de inglés y español, se convirtió rápidamente en uno de los hashtags de la noche.
Pese a todo, el candidato republicano, en la primera oportunidad en los tres debates presidenciales de afianzar sus controvertidas promesas migratorias, uno de los pilares de su campaña, no fue tan lejos como en sus mítines, donde ha llegado a abogar por deportar a los más de 11 millones de indocumentados que viven en el país y donde suele lanzar la pregunta de quién pagará el muro para que el público conteste exaltado “México, México”.
También evitó hacer una nueva afrenta al presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, al que sumió en una crisis política con su maniobra de autoinvitarse a una reunión en la capital mexicana a finales de agosto. Al contrario, en Las Vegas tuvo incluso lo que probablemente consideró unas palabras amables para el mandatario mexicano, aunque sonaron más condescendientes que generosas.
El presidente mexicano es “un hombre muy simpático” con el que mantuvo una reunión “muy buena” y seguro se llevará “muy bien” cuando esté en la Casa Blanca y se ponga a renegociar el NAFTA con él, sostuvo Trump. Respondía así a una pulla de Clinton, que le acusó de haberse arredrado durante su visita a México al no “sacar ni siquiera a relucir” el tema del muro. “Fue a México. Se reunió con el presidente mexicano. Ni siquiera trató el tema. Se ahogó”, aseguró Clinton. “Y luego se metió en una guerra de Twitter porque el presidente mexicano dijo que no va a pagar por el muro”, agregó en referencia a las afirmaciones contradictorias durante el controvertido encuentro de agosto. Mientras que Trump aseguró en Los Pinos que no discutió con Peña Nieto sobre “quién va a pagar” el muro, el presidente mexicano replicó después por las redes sociales que sí le había dejado claro al inicio de la reunión que “México no pagará por el muro”. Horas después de la controvertida cita, Trump aseguraba ante sus seguidores en Arizona, en el principal discurso de su campaña sobre inmigración, que “México no lo sabe aún, pero pagará el muro al 100%”


