El régimen sirio conquista posiciones rebeldes en Alepo

Los bombardeos dejan sin agua a dos millones de civiles en la dividida ciudad

Juan Carlos Sanz
Corresponsal en Oriente Próximo
Jerusalén, El País
La ofensiva general del régimen sirio contra los barrios rebeldes de Alepo, que están sufriendo los peores bombardeos en cinco años y medio de guerra en Siria, produjo este sábado los primeros avances de sus tropas. El distrito de Handarat, un antiguo campo de refugiados palestino en el norte de la ciudad, cayó en manos de las fuerzas gubernamentales después de lanzaran un diluvio de misiles contra las posiciones insurgentes.


Desde la noche del viernes los barriles bomba y los cohetes del régimen de Bachar el Asad caen sin cesar sobre Alepo oriental, en manos de las fuerzas de la oposición. Sus habitantes relataban ayer a la BBC que sus casas son sacudidas como en un terremoto en cada oleada. La ONU está investigando si la aviación siria está arrojando obuses antibúnker y bombas incendiarias.
Siria asegura en la ONU que el bombardeo de EE UU fue intencionado

El ministro de Exteriores sirio, Walid Muallem, ha afirmado en la ONU este sábado que el bombardeo de hace una semana de la coalición que lucha contra el ISIS en el país, liderada por Estados Unidos, fue intencionado, informa la agencia France Presse. De esta forma, rechaza las explicaciones de Washington, que asegura que fue un error.

"El Gobierno sirio considera que Estados Unidos es completamente responsable de esta agresión, porque los hechos demuestran que fue un ataque intencionado, y no un error, aunque Estados Unidos asegure lo contrario", ha dicho Muallem en la Asamblea General de la ONU.

Otras amenazas se ciernen, además, sobre los cerca de dos millones de habitantes que comparten la dividida ciudad, según la agencia de Naciones Unidas para la infancia tras el corte de suministro de agua a causa de los daños en dos estaciones de bombeo. Observadores y socorristas daban cuenta anoche de la muerte de al menos un centenar de civiles en los ataques registrados desde el viernes. Decenas de víctimas están atrapadas bajo los escombros sin poder ser auxiliadas.

Tras el fracaso de la diplomacia y de la tregua pactada por EE UU y Rusia, las incursiones aéreas del régimen, apoyado por la aviación rusa, se han generalizado. 47 muertos en los ataques Los ataques se cobraron ayer al menos 47 vidas, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. Barrios orientales como Al Qalasa y Bustan al Qasar se llevaron la peor parte en la ofensiva y ahora se asemejan a un paisaje de cráteres.

El régimen está avanzando por cuadrículas después de aniquilar los focos de resistencia rebelde y forzar la huida de los residentes, obligados por la pérdida de sus viviendas o por el temor a las bombas sin estallar. La destrucción que sufre la ciudad no tiene precedentes en el actual conflicto. Calles enteras con decenas de edificaciones han quedado arrasadas, después de haber sufrido incendios incontrolables. Médicos sin Fronteras informa de que los hospitales están desbordados. Los cirujanos están amputando miembros para salvar a los heridos ante la falta de sangre y medicinas.

La defensa civil, los llamados Cascos Blancos, solo cuenta con dos vehículos para su unidad de bomberos, y sus ambulancias se están quedando sin combustible. Apenas pueden operar por la noche en una trama urbana sin iluminación a causa de los apagones. “La mayoría de las víctimas siguen aún bajo los escombros, nuestros equipos se ha reducido a la mitad”, dijo a Reuters Ammar al Shlemo, portavoz del servicio de emergencia en el área rebelde de Alepo.

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