La gran leyenda azzurra
El capitán italiano vive una segunda juventud a sus 38 años, después de cinco mundiales y tres torneos continentales
Francia, El Mundo
Roberto Baggio y Vieri marcaban goles y Gianluigi Buffon ya estaba allí. Cuando la leyenda de Carrara, la capital mundial del mármol, debutó con la 'azurra', Italia se jugaba la clasificación para el Mundial de Francia 1998. Era un 29 de octubre de 1997. Su compañero de selección Lorenzo Insigne tenía seis años, faltaban siete para que Mark Zuckerberg creara Facebook y diez para que el mundo conociera el primer iPhone.
Desde aquel encuentro ante Rusia bajo la nieve de Moscú, Buffon ha vestido la zamarra de portero de la selección italiana en 159 ocasiones con el partido de ayer. El meta de la Juventus ha disputado cinco mundiales, dos Copa Confederaciones y tres Eurocopas que serían cuatro si no se hubiese perdido el torneo de Bélgica y Holanda del 2000 por culpa de una fractura en la mano. Después de casi 20 años guardando el arco transalpino, el torneo de Francia podría ser el último gran torneo internacional de uno de los jugadores más admirados y respetados del planeta fútbol.
A sus 38 años, es imposible decir que el guardameta de la Juve atraviesa una segunda juventud. Lo de 'Gigi' Buffon es, más bien, una juventud infinita. Como el buen vino, el portero ha ido mejorando con los años. La milésima de segundo de retraso en la reacción a la que empuja obligatoriamente la edad ha sido compensada con una colocación excelente y una jerarquía en el área a la que somete hasta a los delanteros contrarios. A lo largo de esta temporada, el estado de forma de Buffon ha sido tan extraordinario que hasta ha llegado a superar el récord de imbatibilidad de la Serie A, con 973 minutos sin encajar un solo gol.
El campeón del mundo en 2006 destaca también por su liderazgo y carisma. El capitán de la selección italiana es también el alma del equipo y el ejemplo en el que se miran los jóvenes que entran a formar parte del grupo que dirige Antonio Conte. Su defensa en la selección, además, está integrada por algunos de sus compañeros de la 'vecchia signora', como Barzagli, Bonucci o Chiellini, lo que la hace aún más ordenada y compenetrada.
La cita de Francia es probablemente la última gran intervención de Buffon con la camiseta italiana. El capitán transalpino quiere despedirse levantando uno de los pocos títulos que aún faltan en sus vitrinas, una copa que no viaja a Italia desde 1968. Su próxima cita será el lunes, contra la España de su amigo Iker Casillas. Ambos han profundidado en su amistad a pesar de disputarse la coletilla de 'mejor portero del mundo' durante muchos años. Casillas levantó el trofeo de campeón de Europa hace cuatro años ante la mirada perdida de su amigo Gianluigi; éste quiere devolverle la moneda, aunque uno de los dos no estará seguro en la final. Es imposible. El lunes se acabará la selección para uno de los dos.
Francia, El Mundo
Roberto Baggio y Vieri marcaban goles y Gianluigi Buffon ya estaba allí. Cuando la leyenda de Carrara, la capital mundial del mármol, debutó con la 'azurra', Italia se jugaba la clasificación para el Mundial de Francia 1998. Era un 29 de octubre de 1997. Su compañero de selección Lorenzo Insigne tenía seis años, faltaban siete para que Mark Zuckerberg creara Facebook y diez para que el mundo conociera el primer iPhone.
Desde aquel encuentro ante Rusia bajo la nieve de Moscú, Buffon ha vestido la zamarra de portero de la selección italiana en 159 ocasiones con el partido de ayer. El meta de la Juventus ha disputado cinco mundiales, dos Copa Confederaciones y tres Eurocopas que serían cuatro si no se hubiese perdido el torneo de Bélgica y Holanda del 2000 por culpa de una fractura en la mano. Después de casi 20 años guardando el arco transalpino, el torneo de Francia podría ser el último gran torneo internacional de uno de los jugadores más admirados y respetados del planeta fútbol.
A sus 38 años, es imposible decir que el guardameta de la Juve atraviesa una segunda juventud. Lo de 'Gigi' Buffon es, más bien, una juventud infinita. Como el buen vino, el portero ha ido mejorando con los años. La milésima de segundo de retraso en la reacción a la que empuja obligatoriamente la edad ha sido compensada con una colocación excelente y una jerarquía en el área a la que somete hasta a los delanteros contrarios. A lo largo de esta temporada, el estado de forma de Buffon ha sido tan extraordinario que hasta ha llegado a superar el récord de imbatibilidad de la Serie A, con 973 minutos sin encajar un solo gol.
El campeón del mundo en 2006 destaca también por su liderazgo y carisma. El capitán de la selección italiana es también el alma del equipo y el ejemplo en el que se miran los jóvenes que entran a formar parte del grupo que dirige Antonio Conte. Su defensa en la selección, además, está integrada por algunos de sus compañeros de la 'vecchia signora', como Barzagli, Bonucci o Chiellini, lo que la hace aún más ordenada y compenetrada.
La cita de Francia es probablemente la última gran intervención de Buffon con la camiseta italiana. El capitán transalpino quiere despedirse levantando uno de los pocos títulos que aún faltan en sus vitrinas, una copa que no viaja a Italia desde 1968. Su próxima cita será el lunes, contra la España de su amigo Iker Casillas. Ambos han profundidado en su amistad a pesar de disputarse la coletilla de 'mejor portero del mundo' durante muchos años. Casillas levantó el trofeo de campeón de Europa hace cuatro años ante la mirada perdida de su amigo Gianluigi; éste quiere devolverle la moneda, aunque uno de los dos no estará seguro en la final. Es imposible. El lunes se acabará la selección para uno de los dos.


