David de Gea y Aduriz le envían un fax a Vicente del Bosque

Roma, As
A ochenta días de la Eurocopa España huele a cambio. De Gea adelantó a Casillas y Aduriz, a Diego Costa. El portero hizo tres paradas de mérito que sostuvieron a España hasta un remate de Insigne a bocarrajo, que adelantó a Italia. Lo remedió casi de inmediato Aduriz con un gol de nueve puro. Todo lo que pasó, pasó en la segunda parte. El partido dejó consecuencias positivas sobre todo para ellos, los semidebutantes. De Gea y Aduriz salieron reforzados.


El de anoche en Udine es el primer partido de calado en el que el portero del futuro adelantó al del presente. Hasta ayer De Gea había estado a la sombra de Íker. Respondió con solvencia la primera vez que lo probaron. Fue Thiago Motta desde fuera del área. El meta del United replicó con una parada buena, de mérito. Así presentó sus credenciales. Luego, en la segunda parte, hizo otra parecida a remate de Insigne, también desde lejos. En el siguiente, otra vez de Lorenzo Insigne, no pudo evitar el gol. Pero le tuvieron que rematar desde el área pequeña. Todo lo demás que le llegó lo solventó con brillo, especialmente un remate envenenado otra vez de Insigne, cuando el partido estaba empate a uno. Fue en esos minutos en los que pasó casi todo, después de una primera parte para olvidar.

Pero hubo más. Otras novedades. Sólo un jugador (Sergio Ramos) del Madrid en la Selección, y sólo uno del Barça (Piqué), en la alineción inicial. Y, sobre todo, la presencia en la delantera de Morata y Aduriz, que jugaron juntos por primera vez. Morata mezcla mejor que Aduriz con el tiqui-taca. Pero Aduriz mezcló mejor con España que Diego Costa.

Fantasía. Del Bosque ha ido parcheando con buena mano las retiradas de Puyol, Xavi y Xabi Alonso. Le está costando más esfuerzo reponer a Torres y Villa, especialmente al Güaje. En esa pareja Morata-Aduriz se adivina nostalgia de la que formaron Villa y Torres. Los de anoche jugaron parecido, en términos relativos. Uno arrancando desde la banda, Morata, y otro, Aduriz, para aprovechar los espacios, como el Niño. Tiene pinta de que la idea puede cuajar. Pero para saberlo de verdad tenemos que ver a Morata y Aduriz con Silva e Iniesta, con jugadores capaces de fabricar los balones que ellos necesitan.

Holanda descubrió en Brasil que a España se le atragantan las defensas con tres centrales. Italia probó la fórmula en Udine. Le salió bien en el plano defensivo. No tanto por sus méritos como por la ausencia en España de gente como Silva y sobre todo Iniesta. Sin ellos nada es igual. España puede ser reconocible incluso sin Casillas. Pero no sin Iniesta. Y menos aún sin Iniesta ni Silva. Sin ellos se pierde lo que queda de la esencia que nos hizo dobles campeones de Europa y campeones del Mundo. Se vio anoche en Udine. Para la Eurocopa necesitamos al mejor Silva y al Iniesta más inspirado. Eso o echaremos un garabato, como lo echamos en Salvador de Bahía.

Se vio, se comprobó que La Roja necesita fantasia cuando por fin entró Isco. Lo hizo después de Koke, que suplió a Mata, y de Nacho, que entró por Sergio Ramos. Y más aún cuando salió Silva. Los dos primeros fueron cambios calculados que obeden al reparto de minutos con el que el seleccionador se declara neutral ante los clubes en el tramo decisivo de la temporada. Los de Isco y Silva no tanto. Esos fueron estratégicos.

España volverá el domingo. Espera Rumanía en Cluj. La Roja tiene la portería bien cubierta y asoma una solución en la delantera. De Gea y Aduriz suman. Casillas tiene relevo y Diego Costa competencia. Eso está bien. Pero el cogollo es Iniesta, y lo que puedan ayudarle talentos como Thiago y Silva. Esa es la apuesta.

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