Zidane seguirá con carácter provisional

La directiva del Madrid busca entrenador desde hace semanas, pero sin éxito

Diego Torres
Madrid, El País
La tercera victoria liguera consecutiva del Atlético en el Bernabéu provocó un gabinete de crisis improvisado entre la clase dirigente del Madrid. La primera conclusión que alcanzaron con unanimidad los asesores del presidente Florentino Pérez y los directivos partícipes fue que, tal y como se habían temido desde un principio, Zinedine Zidane no está suficientemente preparado para hacerse cargo del banquillo. Así lo informaron testigos de las conversaciones mantenidas en la cúpula del club este fin de semana. Estas fuentes añaden que ahora la directiva afronta un interrogante que no encuentra respuesta clara: “¿Qué hacer?”. Ante la incertidumbre sobre la idoneidad del sustituto, los responsables consultados afirman que el club respaldará a Zidane. El mensaje institucional será de confianza plena, al menos mientras la Champions esté en juego. El francés seguirá al frente del equipo con carácter a la vez provisional e indefinido.


El derbi (0-1) supuso la única derrota del Madrid desde que Zidane asumió el cargo. La serie previa de seis victorias y dos empates que entusiasmó a la hinchada resultó menos ilusionante para quienes trazan la estrategia del club. En el seno de la directiva prevalece la idea que inspira a sus asesores deportivos, que advierten de que a Zidane le falta experiencia para dirigir en la Liga más sofisticada del mundo desde el punto de vista metodológico. La escuela española de entrenadores —dicen estos expertos— es la más avanzada porque integra la preparación física, técnica y táctica de tal modo que cualquier equipo del campeonato es capaz de generar problemas de gran complejidad. Prueba de ello es que hay cuatro equipos españoles en octavos de la Liga Europa. Otra prueba es la dificultad que encuentran los preparadores de otras culturas futbolísticas cuando trabajan en España, verbigracia Gary Neville y David Moyes.

Los consejeros madridistas recuerdan que Zidane prefirió sacarse el título de entrenador en Francia, en donde la filosofía de trabajo resulta, en general, arcaica. Insisten en que, para colmo, nunca antes había entrenado en Primera. Los optimistas apuntan que Zidane heredó un equipo castigado por los resultados y que, tal vez, comenzando de cero a partir de junio todo le irá mejor.

La directiva del Madrid rastrea el mercado desde hace meses. El único entrenador cuya valía no ofrecía dudas es José Mourinho. El Madrid negoció con el portugués a lo largo de enero, por intermediación de su agente Jorge Mendes. La intención del club era cerrar un preacuerdo. Por fin, a principios de febrero, las llamadas de Mendes se interrumpieron. Según fuentes institucionales que prefieren el anonimato, el director general corporativo José Ángel Sánchez descubrió que Mourinho había firmado un precontrato con el Manchester United con una cláusula de penalización que le impide romper el acuerdo unilateralmente. En el entorno presidencial sospechan que el técnico utilizó la oferta del Madrid para acelerar su fichaje por el club inglés. La decepción generó un vacío que ningún candidato ha podido llenar.

Mauricio Pochettino, el técnico argentino del Tottenham, y Joachim Löw, el seleccionador de Alemania, han sido otros de los técnicos considerados. Pero ninguno termina de conformar del todo al presidente. Pochettino, en quien los asesores valoran sus tres años de experiencia en la Liga al frente del Espanyol tanto como su condición de favorito para ganar la Premier, es observado con suspicacia en la junta. Las personas próximas al debate interno exponen dos motivos para la duda. Primero, que Pochettino carece de la celebridad imprescindible en toda apuesta política: el entrenador del Madrid debe encandilar a la masa social. Segundo, que el argentino trabaja con el Tottenham, un club cuyos dirigentes, y en concreto el presidente Daniel Levy, mantienen una tensa relación con el Madrid. Tras la mala experiencia de la negociación por Gareth Bale, dicen que Florentino Pérez preferiría no volver a negociar con él.
Löw y Bale

El caso de Löw es diferente. En principio, reúne las condiciones óptimas que exige el presidente. Sucede que, sin embargo, ha rechazado la oferta de dirigir al Madrid en dos oportunidades en años pasados y esto genera desconfianza en la directiva. Löw ha preferido seguir al frente de la selección y los contactos con el Madrid se han enfriado. Este verano, tras la Eurocopa, podría cambiar de idea.

El Madrid ya se había embarcado en la tarea de la reconstrucción del proyecto cuando sobrevino el derbi. La derrota no hace más que ahondar la sensación de búsqueda de rumbo nuevo. Algunos dirigentes señalan que la planificación deportiva ofrece pocas certezas. Aseguran que Florentino Pérez quiere seguir presidiendo el club y eso pasa por reafirmar su condición de autoridad máxima en materia de altas y bajas de la plantilla del primer equipo, incluyendo el entrenador. Recuerdan que el presidente actúa apoyado por un consejo formado en parte por amigos expertos y en parte por la secretaría técnica que encabeza Ramón Martínez. Sobre la mesa, la prioridad es encontrar al entrenador ideal. Respecto a la plantilla, no hay tantas incógnitas. El presidente cree que está bien conformada, que no precisa grandes fichajes, y sigue pensando que Gareth Bale debe el hombre que coja el testigo de Cristiano Ronaldo en el futuro. Y que cuando antes sobrevenga ese futuro, mejor.

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