Rusia firmará este año con Irán la venta de aviones de combate

Moscú entregará mañana los sistemas de misiles antiaéreos adquiridos por Teherán

Rodrigo Fernández
Moscú, El País
Rusia negocia con Irán la venta de armamento por valor de más de 7.000 millones de euros. La operación incluiría aviones, helicópteros, buques y submarinos. En las nuevas adquisiciones de Teherán destacan, sin embargo, los aviones de combate Su-30-SM, de la famosa firma rusa Sukhoi. El contrato correspondiente a estos cazas está previsto que se firme durante el año en curso, según fuentes de ambos países.


Para concretar los detalles de estos planes, esta semana llegó a Moscú el ministro de Defensa iraní, Hossein Dehgan, que recibirá este jueves el primer equipo de misiles S-300. Teherán tuvo que esperar nueve años para poder obtener este moderno sistema de defensa antiaéreo ruso. Moscú y Teherán firmaron en 2007 el contrato, pero el Kremlin no había podido cumplirlo debido a las sanciones de la ONU impuestas contra Irán. El levantamiento de las restricciones ha sido posible después de que la comunidad internacional comprobara que Teherán cumple el acuerdo sobre su programa nuclear.

El martes, Dehgan se entrevistó con el presidente Vladímir Putin, pero el Kremlin no ha informado del contenido de las conversaciones mantenidas. La venta de los S-300 a Irán ha sido muy criticada por Estados Unidos, Israel y Arabia Saudí, país este último referente de la comunidad suní frente a la chií que lidera Irán.

Los especialistas consideran que estos misiles, sistema análogo a los Patriot estadounidenses, serán un serio obstáculo en el caso de que alguno de esos países decidiera lanzar un ataque aéreo contra los iraníes, ya sea con aviones de combate, helicópteros, bombarderos o misiles.

Pero como se desprende de las conversaciones celebradas en Moscú entre la delegación iraní y la agencia rusa de exportación de armamento, Teherán desea reforzar más su capacidad combativa con armas modernas. Rusia, acosada por una grave crisis financiera provocada por el desplome de los precios del petróleo y las sanciones occidentales por su apoyo a los separatistas del este de Ucrania, se beneficiaría sin duda de la venta de armamento.

Desde Moscú, Dehgan viaja al puerto de Astraján –donde el Volga desemboca en el mar Caspio-, para presidir el jueves la ceremonia de entrega de la primera partida de S-300, que será transportado en barco hasta territorio iraní. El Kremlin, respondiendo a los recelos que despierta la venta, ha insistido en que los S-300 son un armamento exclusivamente defensivo y ha afirmado estar dispuesto a vendérselo a cualquier otro país de Oriente Próximo.

Irán planea de igual modo adquirir, además de los Su-30SM y los Ya-130 (aviones que se usan para la enseñanza a los militares), helicópteros de la serie Mi-8 y Mi-17, sistemas de misiles Bastión, fragatas y otros equipos militares.

Estos planes se enfrentan con dos dificultades: Teherán no tiene suficiente dinero y Rusia no puede darle más crédito debido a las crisis financiera por la que atraviesa. El segundo problema es la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que limita la venta de armamento a Irán, y que rige hasta 2020 (el contrato de los S-300 era anterior a esa resolución). La única posibilidad para Rusia de abastecer a Irán con nuevas armas sería obtener el permiso del Consejo de Seguridad, algo poco probable.

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