Otro gol 'made in' Banega; el Sevilla no renuncia a ser cuarto

Sevilla, As
Un gol delicatessen de Banega, una combinación de tiralíneas Krohn-Dehli-Vitolo-Gameiro, y la poca vista de Prieto Iglesias, que se tragó a dos metros de la jugada una mano de Cristóforo que fue penalti con 1-0. Tres claves para interpretar de un plumazo el Sevilla-Las Palmas que amplía la espectacular racha de los de Emery en el Sánchez Pizjuán. Once victorias consecutivas. Una marca fenomenal que mantiene vivo el sueño de la Champions en Nervión por más que el Villarreal no afloje. El Sevilla, a siete puntos de la cuarta plaza, resolvió un partido condicionado por el incomodísimo viento en un arrebato de fútbol de diez minutos en la segunda parte. En ese tramo produjo ocasiones hasta que Banega acertó con un tanto precioso. El argentino le dio salida al balón con un amago de cintura después de una combinación con Vitolo. Así, dejó correr la pelota hasta que encontró el agujero para chutar con la izquierda al ángulo. La jugada se explicó en dos prismas. Uno, el talento del argentino. Otro, la candidez defensiva de Las Palmas, que sigue sin ganar lejos de la isla, está en descenso otra semana y asoma el Barça… Sufrimiento en Gran Canaria.


El Sevilla salió con flojera en las piernas. Aunque Emery refrescó el once (cinco cambios respecto a Vigo) y le dio un aire creativo con Konoplyanka y Reyes, no fue un equipo reconocible ni asfixiante como suele en el arranque de los partidos colo local. La resaca de la clasificación de la final de Copa y el horario pesaron. Estuvo demasiado estático y perdió la pelota a manos de Las Palmas, donde serpenteaba con clase Jonathan Vieira. Juega bien en cortito la Unión Deportiva, con Roque Mesa, Tana y Vieira unidos por los mismos códigos. Pero al triángulo le falta esa determinación que impidió a Vieira, que estrelló el balón en el larguero, firmar algún gol. Lo más peligroso que hizo en la primera parte el Sevilla, muy dependiente de las carreras de Gameiro, fue un disparo de Reyes al que respondió Varas con una parada como en sus mejores días en Nervión. Banega estuvo espeso en esa fase del partido y Las Palmas, que interpretó bien el juego ofensivo del rival, lo neutralizó sin demasiados problemas.

Al final, a Emery lo que le pidió el cuerpo fue poner a los jugadores a los que tiene más fe y es lo que hizo. El vasco no se cortó y sustituyó a Reyes y Konoplyanka. Los cambios, poco populares por el perfil del ucraniano y el ídolo de Utrera, fueron mano de santo. Vitolo y Krohn Dehli cambiaron el paso del partido. Banega, brillante, y Gameiro, 18 goles ya esta temporada, aliviaron una tarde poco inspirada. Pero a Las Palmas siempre le quedará y con motivo protestar por la actuación de Prieto Iglesias, que estaba delante de una jugada en la que Cristóforo hizo un penalti flagrante. Los amarillos tendrán que mejorar. Los días en el Sevilla, por lo demás, siguen siendo felices. No pierde desde el 3 de enero y Emery no parece dispuesto a regalar ninguna competición. El jueves, Europa.


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